El agua, fuente de vida y metáfora de la resiliencia, se convierte en eje creativo y político de una muestra que une arte, género y conciencia ambiental.
En el lobby del Cine Chaplin de La Habana acaba de inaugurarse Mujeres… del agua a la vida, una exposición colectiva que trasciende el ámbito estético para convertirse en una reflexión profunda sobre la relación entre las mujeres y el agua como origen, sustento y símbolo de permanencia. Concebida por el Proyecto Palomas, Casa Productora de Audiovisuales para el Activismo Social, la muestra se erige también como homenaje al aniversario 67 de la fundación del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (Icaic), institución insignia del cine cubano.
El proyecto, que cuenta con el apoyo del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH) y del propio Icaic, ofrece una experiencia visual y conceptual que invita al diálogo entre arte, naturaleza y género.
En palabras de Lizette Vila, directora de Palomas, “la exposición propone un diálogo entre las formas del agua y el uso que las mujeres hacen de ella”. En ese intercambio sutil se revelan historias cotidianas y simbólicas, donde el agua fluye como espejo de la vida, la maternidad, la creación y la resistencia.
La muestra reúne las miradas de diez artistas, siete mujeres y tres hombres, entre fotógrafas, pintoras y realizadores visuales. Participan las fotógrafas Alina Morante, María E. Bode Calvo, Maité Fernández Barroso, Monik Molinet y Sonia Almaguer; las pintoras Gabriela Pez y Lissette Solórzano; y los fotógrafos Humberto Mayol, Vladimir Zúñiga Palomino y Maykel Espinosa.
Este conjunto de obras ofrece un recorrido diverso de imágenes, texturas, técnicas y sensibilidades que confluyen en un mismo cauce: la visibilización de la mujer como guardiana de los recursos naturales y símbolo de continuidad vital.
El fotógrafo Humberto Mayol, responsable de la curaduría de la exposición, explicó que la iniciativa forma parte de un proyecto más amplio que incluye “cinco cortos, veinticinco fotografías, carteles y otras acciones de difusión”.
Su propósito, dijo, es “educar a los artistas y al público en torno al valor simbólico, estético y social del agua” y propiciar una lectura plural sobre el vínculo entre el cuerpo femenino, la naturaleza y la creación.
"Cada obra es una interpretación personal”, señaló Mayol, “donde la mujer que da vida y el agua que es vida se funden en un mismo discurso visual”.
La inauguración contó con una amplia asistencia institucional y artística. Estuvieron presentes el ministro de Cultura de Cuba, Alpidio Alonso; la segunda secretaria de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), Sonya Rivero; el presidente del Icaic, Alexis Triana; y la vicepresidenta de la Uneac, Lesbia Vent Dumois, junto a los creadores de la muestra, promotores culturales, invitados especiales y representantes de diversas instituciones.
La alta convocatoria reafirmó el carácter cultural del evento, marcado por una convergencia poco frecuente entre arte, género y ecología.
Durante el acto inaugural, Inés Viacaba, coordinadora nacional del Comité de Género del INRH, destacó la relevancia simbólica y social de la alianza entre su institución y el Proyecto Palomas.
“Nos reunimos —dijo— no solo para celebrar este recurso vital, sino para crear desde una perspectiva infinita y humana la unidad de la mujer”.
Viacava subrayó que, en cada contexto, “las mujeres son las principales responsables de buscar, cuidar y administrar el agua, y también las que más sufren por su escasez”.
La funcionaria celebró la “felicidad de esta alianza” que, según expresó, marca “un antes y un después en la historia de nuestras instituciones”.
Su intervención apuntó a un sentido transformador: la exposición no se reduce a una mirada estética, sino que inaugura un proceso de colaboración institucional orientado a la educación ambiental, la equidad de género y la inclusión social.
“Gracias a esta unión —dijo Viacava— hemos podido sensibilizar a la población a través de la fotografía y el arte, constituyendo el punto de partida de un camino que pretende consolidar un trabajo con enfoque de género e inclusión. Un camino que no solo busca comprender la realidad, sino transformarla”.
Entre las obras expuestas, destaca Purificación (2025), de la fotógrafa Maité Fernández Barroso, un tríptico que explora la idea de la sanación y el renacer a través del agua. Las tres imágenes que lo componen evocan gestos de purificación y esperanza, centrados en el cuerpo de una mujer mayor que, con las manos elevadas, sostiene simbólicamente la vida.
“Esta mujer vive en Marianao, es mi vecina”, relató la artista durante la presentación. “Por eso la fotografié. Su imagen me transmitía esa conexión antigua con el agua y con la fuerza de la naturaleza que sobrevive en lo cotidiano”.
La obra de Fernández Barroso resume bien el espíritu global de la exposición: la unión entre una mirada íntima y una conciencia social. Desde lo documental hasta lo simbólico, las imágenes exhibidas se mueven entre la vivencia real y la metáfora, entre el retrato y la abstracción. Hay fotografías que documentan la rutina de las mujeres en comunidades rurales, otras que recurren a composiciones poéticas donde el agua se transforma en espejo, niebla, lágrima o río interior.
La participación de artistas como Humberto Mayol y Lissette Solórzano, con amplia trayectoria en el arte cubano contemporáneo, garantiza la solidez estética de la propuesta. A su vez, el diálogo entre generaciones y géneros refuerza el valor inclusivo de la muestra. Mayol subraya que Mujeres… del agua a la vida “trabaja con múltiples técnicas, desde la impresión digital hasta la pintura digital sobre soporte vinílico”, lo que le aporta un aire contemporáneo y experimental sin perder la raíz humanista que caracteriza a Palomas.
El Proyecto Palomas, desde su creación, ha impulsado iniciativas audiovisuales y artísticas con fuerte contenido social, dedicadas a promover la equidad, la diversidad y los derechos humanos. Esta nueva exposición reafirma esa vocación activista al situar la figura femenina en el centro de una reflexión planetaria.
En un contexto global donde el acceso al agua se vuelve cada vez más desigual, la muestra actúa como espejo de las urgencias contemporáneas y como testimonio del poder transformador del arte.
El agua, omnipresente en la historia y la cultura cubanas, se convierte en esta muestra en un símbolo de continuidad entre lo natural y lo humano. Como corriente que fluye entre las generaciones, las regiones y los cuerpos, recuerda que sin su presencia —como sin la de las mujeres— la vida no tendría cauce.
“El agua, las mujeres y la cultura son una misma corriente imparable hacia un futuro más justo y digno”, expresó poéticamente Viacaba al cierre del evento.
Así, desde el lobby del Cine Chaplin, Mujeres… del agua a la vida no solo dialoga con el aniversario 67 del Icaic, sino que propone un horizonte ético y estético donde el arte, la conciencia ambiental y la equidad de género confluyen en una sola trayectoria vital. Una exposición que corre, como el agua misma, hacia la sensibilidad, la memoria y la esperanza.

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