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domingo, 11 de enero de 2026

La danza como destino compartido

Marianela Núñez, primera bailarina del Royal Ballet de Londres, recibió el Premio Internacional Josefina Méndez, máxima distinción que otorga la Asociación de Artistas Escénicos de la Uneac...

Maya Ivonne Quiroga Paneque en Exclusivo 10/01/2026
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La danza como destino compartido
Marianela Núñez recibió el Premio Internacional Josefina Méndez, máxima distinción que otorga la Uneac Foto:Endys Correa Vaillant/Prensa Latina

La Sala Villena de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) fue escenario de una de esas jornadas en que la danza se convierte en lenguaje de hermandad. La argentina del Marianela Núñez, primera bailarina del Royal Ballet de Londres, recibió el Premio Internacional Josefina Méndez, máxima distinción que otorga la Asociación de Artistas Escénicos de la Uneac “en atención a sus extraordinarios aportes al arte de la danza universal”.

El galardón, instituido en 2008, consiste en un diploma acreditativo y una pieza original de Janette Brossard Duharte: una acuarela y creyón sobre papel titulada “Alas de Marianela”, concebida especialmente para la ocasión. La obra, según su autora, busca representar el vuelo y la espiritualidad de una artista que ha hecho de la danza una forma de comunión entre alma y cuerpo.

 

La atmósfera del encuentro estuvo marcada por la emoción del reencuentro entre Núñez y el público cubano, luego de sus ovacionadas presentaciones en el rol de Kitri en el ballet Don Quijote los días 28 y 30 de diciembre de 2025, funciones que cerraron la temporada anual del Ballet Nacional de Cuba (BNC) en homenaje al aniversario 105 del natalicio de Alicia Alonso.

 

El elogio de la excelencia técnica

 

Las palabras de elogio estuvieron a cargo del especialista del BNC, Ahmed Piñeiro, quien trazó un retrato minucioso de la bailarina argentina. Para el crítico, la grandeza de Marianela radica en su capacidad de unir técnica, expresión y sensibilidad en un equilibrio casi perfecto.

 

“Recuerdo que hace 16 años, al igual que ha sucedido por estos días, la presencia en Cuba de la gran bailarina argentina llenaba de gozo e ilusión a los amantes del ballet. Su nombre lo repetíamos con asombro, devoción y la expectativa de poder agradecerle algún día. Y ya el milagro se produjo: Marianela es finalmente nuestra”, afirmó.

 

Piñeiro subrayó que Núñez pertenece a esa estirpe de artistas que hacen del ballet una experiencia de verdad dramática más allá del virtuosismo. En sus palabras, la describió como “un ejemplo de la perfecta fusión entre técnica y emoción, precisión académica y potencia interpretativa”.

 

“En su baile —destacó— la técnica está subordinada a la expresión y el virtuosismo a la verdad dramática. Verla bailar es como tener ante nuestros ojos lo que aspiramos y deseamos que sea el ballet: precisión, belleza, elegancia, virtuosismo y, sobre todo, inspiración”.

 

El crítico detalló además los atributos técnicos de Marianela, señalando que su arte descansa en la “feminidad, musicalidad y fluidez del movimiento”, así como en “el uso sutil e inteligente del rubato y el hermoso y frecuente trabajo de pies, que devuelven al ballet su carácter de arte total”.

 

Al respecto dijo: “Ella lo posee todo y en grado sumo: salto, giro, líneas impecables, potencia física, coordinación, valentía, buen gusto, inteligencia y honestidad artística. Todo eso se une armoniosamente en la acción de comunicarle al público un personaje, un concepto, una intención. El arte de Marianela está hecho sobre la base de la sensibilidad y la inteligencia.”

 

El especialista recordó también el papel que Don Quijote ha tenido en la carrera de la bailarina: “Con Don Quijote fue promovida a primera bailarina, y principalmente con este ballet se dio a conocer en su Argentina natal, en varias ciudades de Europa y en el famoso Festival Mundial del Ballet de Japón, al bailarlo junto a otro grande de la danza latinoamericana y mundial, también muy querido y recordado por los cubanos: Maximiliano Guerra.”

 

En su análisis final, Piñeiro situó a Núñez en la línea de las grandes intérpretes que han hecho historia en la danza universal —desde Alicia Alonso hasta Margot Fonteyn— y apeló a la inspiración que su ejemplo representa para los jóvenes artistas.

 

“No se conforma. Insiste en la búsqueda constante de la perfección. Confío en que para los jóvenes bailarines y estudiantes de ballet, este breve paso de Marianela por La Habana haya sido una gran e influyente lección, desde el rigor y la profesionalidad en una clase y un ensayo, hasta la manera de asumir el hecho danzario. Gracias, Marianela, por ser, por iluminar e inspirar.”

 

La emoción de Marianela: gratitud y legado

 

Visiblemente emocionada, la homenajeada correspondió a los gestos de cariño y reconocimiento con palabras que revelaron la profundidad de su vínculo con la Isla. Su discurso fue una declaración de amor por la tradición del ballet cubano, al que considera referente y escuela de valores.

 

“Encontrar las palabras exactas para agradecer lo que he vivido desde mi llegada a este país se me hace imposible. Creo que ninguna alcanza para describir mi sentimiento de gratitud hacia todos ustedes. Bailar aquí era un sueño pendiente y valió la pena la espera.”

 

La artista recordó que su primera visita a Cuba ocurrió en 2009 con el Royal Ballet, y que desde entonces deseaba volver “para compartir escenario con los bailarines del BNC”, a quienes definió como “ejemplo de entrega y disciplina”.

 

Como colofón resumió: “A medida que voy recorriendo mi camino en el mundo de la danza, puedo confirmar cada día la importancia de la tradición, la historia, el respeto y el amor que son fundamentales para construir una carrera y una vida. Y ustedes son un ejemplo de todo esto”, dijo, antes de concluir con una exhortación: “Espero que sigan cuidando la historia de la escuela del ballet en Cuba y siempre se sientan orgullosos de ella.”

 

El acto estuvo presidido por Marta Bonet, presidenta de la Uneac; Lesbia Vent Dumois y Yuris Nórido, vicepresidentes de la organización; y Marilyn Garbey, presidenta de la Asociación de Artes Escénicas, quien dio la bienvenida a los presentes.

 

Asistieron además Olga Yipsy González, funcionaria del Comité Central del Partido Comunista de Cuba; la prima ballerina Viengsay Valdés, directora del Ballet Nacional de Cuba (BNC) y Premio Nacional de Danza 2025; el bailarín Patricio Revé, artista cubano invitado del Royal Ballet de Londres; y otras personalidades de la cultura y la danza.

 

La danza como lenguaje de unidad

 

El Premio Internacional Josefina Méndez ha reconocido en ediciones anteriores a artistas como Joaquín de Luz, Jean-Christophe Maillot y Cristina Hoyos, todos símbolos de excelencia y universalidad.

 

La inclusión de Marianela Núñez en ese selecto grupo la sitúa como una de las voces protagónicas de la danza latinoamericana, ratifica su lugar en la historia contemporánea del ballet, refuerza la visibilidad global de las escuelas de la región y sus vasos comunicantes con las grandes compañías del mundo al tiempo que enlaza las tradiciones danzarias de Cuba y Argentina bajo una misma vocación de belleza y permanencia.

 

Este galardón consolida un mapa simbólico donde la excelencia técnica y la profundidad interpretativa de América Latina dialogan en igualdad de condiciones con los centros tradicionales del ballet europeo.


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Maya Ivonne Quiroga Paneque

Periodista, locutora, guionista y directora de radio y televisión


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