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martes, 21 de abril de 2026

Inician celebraciones por centenario de Academia Cubana de la Lengua

Las acciones comenzaron con una conferencia magistral de Leonardo Padura...

Maya Ivonne Quiroga Paneque en Exclusivo 20/04/2026
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Padura
El eje del encuentro fue una conferencia magistral del escritor Leonardo Padura titulada "Cómo se escribe una novela", ante un público que desbordó las previsiones organizativas.

La Galería Cairostudio, en El Vedado habanero, se convirtió en un espacio de confluencia intelectual y simbólica con la apertura de las celebraciones por el centenario de la Academia Cubana de la Lengua (ACuL).

El director de la ACuL, Jorge Fornet, contextualizó el alcance de la jornada como un adelanto de un calendario conmemorativo más amplio. “Se están adelantando las celebraciones por el centenario de la Academia Cubana de la Lengua, que se cumple el 19 de mayo”, señaló.

Fornet también enlazó esta apertura con otra efeméride relevante: “Se adelanta también esta conferencia de Padura a otra celebración importante para la Academia, que es el 23 de abril: el Día del Idioma, del cual se cumple un centenario también”.

De este modo, la actividad no solo inauguró un ciclo institucional, sino que se inscribió en una red de significados históricos en torno a la lengua y la cultura cubana.

El eje del encuentro fue una conferencia magistral del escritor Leonardo Padura titulada "Cómo se escribe una novela", ante un público que desbordó las previsiones organizativas.

La asistencia masiva, reconocida por el propio Padura, evidenció la vigencia del interés por la literatura incluso en un contexto adverso. “Teníamos dos temores: que pudiera venir poca gente, y teníamos un segundo temor, que viniera mucha gente”, comentó con ironía el autor, constatando que se había cumplido este último escenario.

Lejos de incomodarse, celebró la concurrencia como signo de vitalidad cultural: “Nos sentimos muy satisfechos de que estén aquí”.

Antes de adentrarse en el núcleo de su intervención, Padura articuló un discurso que combinó agradecimiento, memoria personal y reflexión sobre las condiciones de producción cultural en Cuba.

Dedicó la conferencia a la memoria de una figura decisiva en su trayectoria: Beatriz de Moura, fundadora y directora editorial de Tusquets Editores durante más de 40 años,  quien —“ha sido la mujer más decisiva en mi vida” después de su mamá y su esposa—, al tiempo que reconoció el papel de las editoriales en su carrera: “Siempre digo que más que un país, he tenido detrás de mí, afortunadamente, una editorial, que es la que me ha sostenido en mi trabajo durante todos estos años”.

El escritor también destacó, muy especialmente, el apoyo de Grupo Planeta y otras instituciones internacionales para las actividades del centenario de la Academia.

Por otra parte, valoró la importancia de las colaboraciones para sostener el programa cultural que aspira a cierta “normalidad” en sus dinámicas, incluyendo espacios de intercambio más allá de lo estrictamente académico.

Uno de los momentos más significativos de su intervención fue la reflexión sobre el estado actual de la cultura en la isla. Padura identificó una tensión entre las dificultades materiales y la persistencia del deseo cultural: “La sed de belleza de la gente no se ha perdido”. Esta afirmación se convirtió en eje interpretativo de su discurso, al señalar que, pese a la disminución de la producción editorial y las limitaciones del mercado del libro, el público continúa buscando alternativas para acceder a la literatura.

En este punto, abordó un fenómeno controversial con una perspectiva matizada: la circulación informal de sus obras. “Cuando mis libros salen en España, a los pocos días ya están pirateados y circulando en sitios cubanos”, explicó.

Aunque reconoció el problema que esto representa en términos generales, admitió que, para él se convierte en una satisfacción, porque: “Es la manera en que muchos de ustedes pueden tener acceso mis libros". Asimismo, señaló que varias de sus novelas —entre ellas La transparencia del tiempo, Como polvo en el viento,  Personas decentes y Morir en la arena— no han sido publicadas en Cuba. Sin embargo, insistió en que la lectura, la búsqueda de conocimiento, la necesidad de informarse y cultivarse no se han perdido incluso en estos momentos tan difíciles que estamos viviendo.

La conferencia, concebida como una síntesis de un texto mayor en preparación, se enfocó en aspectos técnicos y reflexivos del proceso de escritura novelística. Padura explicó que el contenido forma parte de talleres que ha desarrollado en distintos contextos internacionales, y expresó su interés en replicar experiencias formativas en Cuba, especialmente dirigidas a jóvenes escritores. Manifestó su deseo de que lo inviten a la Facultad de Artes y Letras de La Universidad de La Habana, donde se graduó hace más treinta años.

Como dijo Padura en su intervención, la verdadera ambición —condición indispensable del arte— implica imponerse desafíos constantes. El objetivo, subrayó, es siempre el mismo: escribir la mejor novela posible en el momento en que se escribe, y, si es posible, que supere a la anterior. Una obra que explore nuevas zonas de la sensibilidad humana, que experimente con estrategias narrativas, estilísticas y estructurales, y que incluso ponga en crisis las propias certezas del escritor.

El autor de El hombre que amaba a los perros insistió en que el riesgo creativo debe desplazar cualquier tentación de comodidad. Convertir la experiencia en un “sofá” desde el cual producir textos de forma mecánica es, a su juicio, uno de los mayores peligros del oficio. Frente a ello, defendió la necesidad de asumir cada libro como un desafío personal, literario, filosófico y político.

“El día que el novelista pierda esa ambición, lo mejor que puede hacer es dedicarse a otra cosa”, afirmó. Sin ambición ni retos —reiteró— no puede existir gran arte, aunque el resultado no siempre alcance esa aspiración.

Su cierre tuvo un tono confesional y evocador: conservar, pese a los años, la misma ambición juvenil de escribir mejor que los grandes referentes de la literatura. Para Padura, ese impulso sigue siendo la recompensa esencial del escritor: no conformarse nunca, y aspirar siempre a que cada obra alcance, algún día, la perfección.

La conferencia funcionó como un gesto cultural en sí mismo: un acto de afirmación de la literatura como espacio de resistencia, diálogo y continuidad que trasciende lo anecdótico para situarse en el terreno de las prácticas culturales significativas.

El inicio de las celebraciones por el centenario de la Academia Cubana de la Lengua, marcado por esta conferencia, no solo festeja una institución, sino que pone en evidencia las tensiones y persistencias de la cultura escrita en Cuba hoy.

Entre la escasez material y la abundancia simbólica, la palabra —como sugirió implícitamente la jornada— sigue encontrando sus caminos.

El acto contó con el respaldo de Tusquets Editores, Aurelia Ediciones, la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo y la División Editorial América de Grupo Planeta.


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Maya Ivonne Quiroga Paneque

Periodista, locutora, guionista y directora de radio y televisión


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