sábado, 3 de diciembre de 2022

Aliciente para la nostalgia o una oportunidad para (re)descubrir

A partir de septiembre, en el habanero cine Chaplin, ocurrirá en reencuentro con la cinematografía de la nación rusa....

Yeneily García en Exclusivo 01/09/2013
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Semana de cine ruso en Cuba
!Moscú, te amo! será una de las cintas que se presentarán en Cuba.

Con Rusia nos pasa como con ese amigo del que nos alejamos y no vemos en largo tiempo, pero de quien estamos siempre ávidos de noticias.

Lejos están los años en que no hacían falta ciclos especiales para encontrarse títulos eslavos en las marquesinas de cualquier cine de la Isla. Cuba y sus cinéfilos acostumbraban a degustar de lo bueno y lo malo de la cinematografía hecha en Rusia, país lejano en el espacio geográfico y, sin embargo, de alguna manera cercano. Eso cuando todavía tenía el nombre más largo.

Pasó el tiempo, cambiaron los mapas y las ideologías y de pronto le perdimos la pista a esos nombres —casi tan conocidos como los propios— los Sashas, Seriozhas, Marinas y Annas, que llenaban las pantallas de cualquier sala.

Por eso, la proyección, a partir del próximo 1ro. de septiembre en el habanero cine Chaplin, de nueve filmes provenientes de la nación rusa, significará un reencuentro, traumático para unos, interesante para otros pero, sin dudas, esperado por quienes mantienen la curiosidad sobre que lo que sucede con la filmografía de una sociedad tan familiar en un momento y terriblemente desconocida a la vuelta de unos pocos años.

De nuevo regresa la Semana de Cine Ruso a la capital cubana y esta vez lo hace con cintas de factura muy reciente y una delegación de cineastas que viajará a La Habana a encontrarse con un público conocedor y crítico.

El plato fuerte de la muestra será la película que comienza las exhibiciones, previstas hasta el sábado 7 en las tandas habituales de las 5:00 de la tarde y las 8:00 de la noche.

La Fortaleza de Brest (2010) no es ninguna sorpresa, su propio título devela por donde se encamina la trama: la defensa heroica de ese bastión situado en tierra bielorrusa, el primero en recibir el golpe de la Alemania nazi el 22 de junio de 1941, dando inicio a lo que luego sería la Gran Guerra Patria de los soviéticos.

Dirigido por Alexandr Kott, La Fortaleza… relata con exactitud documental los hechos acontecidos en los primeros días de la defensa y los tres focos de resistencia encabezados por el jefe de regimiento Pyotr Mijailovich Gavrilov, el comisario Efím Moiseevich Fomin y el comandante del 9no. Puesto Fronterizo Andrei Mitrofanovich Kizhevatov.

El hilo que vincula a estos personajes es la historia de Sashka Akimov, inspirado en el joven de quince años Petya Klypa, uno de los pocos sobrevivientes entre los defensores de Brest.

Kott, laureado con premios internacionales, alumno de famosos maestros, como el polaco Andrzei Wajda y el ruso Vladimir Jotinenko, presentará su obra durante la noche inaugural.

Otras que llamarán la atención de los amantes del cine bélico, y en especial relacionado con la II Guerra Mundial, serán El Espía y El Partido, ambas producidas en 2012.

Basada en el libro Novela de espionaje, escrito por Boris Akunin, El Espía es una esperada versión de este popular autor ruso, quien narra un tenso duelo entre los servicios de inteligencia nazi y soviético, en una combinación exitosa de hechos históricos con elementos futuristas, recreados acertadamente por el novel realizador Alexey Andrianov en su cinta, donde aparece un Moscú que no es el que recuerdan quienes lo vivieron en 1941, sino una metrópolis idealizada con diseños estilizados, banderas rojas y dirigibles en el cielo; una suerte de realidad paralela que incluye el Palacio de los Soviets, existente solo en viejos planos.

Como dato curioso, uno de los papeles principales está a cargo de Fedor Bondarchuk, hijo del actor, director y guionista soviético Serguei Bondarchuk, ganador de un Oscar a la Mejor Película Extranjera por su versión del clásico La Guerra y la Paz, de León Tolstoi.

Por su parte, El Partido versiona libremente la historia real del llamado “match de la muerte”, sostenido entre el equipo de fútbol Dinamo, de Kiev, Ucrania y el de la Luftwaffe, la aviación hitleriana, en agosto de 1942, utilizando la historia de amor del portero Nikolay Ranevich y Anna Shevtsova como hilo conductor.

Controversial desde su estreno por una aparente posición anti ucraniana, sostenida al condenar a los colaboracionistas y retratarlos como traidores en lugar de defensores, el filme, sin embargo, acierta en reflejar la atmósfera de la época y logra transmitir a la audiencia la significación de la simbólica rebeldía que se tradujo en la victoria —deportiva— frente a un enemigo que intenta doblegar juntos al espíritu y al cuerpo.

Integran también el variado muestrario tres cintas corales: Árbol de Navidad (2010), ¡Moscú, te amo! (2010) y Madres (2012).

Árbol… está dividida en nueve historias que les suceden, el 31 de diciembre, a un taxista y una diva del pop, un hombre de negocios y un actor, un practicante de snowboarding (tabla para la nieve) y un esquiador, un estudiante y una jubilada, un bombero y una ejecutiva, un ladrón y un policía, un extranjero con permiso para trabajar en Rusia y el presidente de ese país; con escenario en 11 ciudades desperdigadas por el inmenso territorio ruso.

Todos, sin excepción, se encuentran en situaciones difíciles en vísperas de Año Nuevo, para las cuales puede haber solución en la teoría de los “seis grados de separación”, según la cual cada persona en el planeta está conectada con otra a través de seis potenciales conocidos en común.

¡Moscú, te amo! se inscribe en la línea de películas que utilizan historias cortas que se entrecruzan o no, para rendir homenaje a una urbe, personaje principal en todas las narraciones; mientras que Madres explora —también desde una perspectiva colectiva— el cariño insondable, muchas veces abnegado y sin dudas incondicional que profesan las mujeres a su progenie.

Divertida, Los caprichos (2011), de Levan Gabriadze, narra los desesperados intentos de Slava Kolotilov, un maestro que llega a Moscú con el manuscrito de su novela debajo del brazo, por llegar a tiempo a su boda con la bella Nadya.

Dirigida por Pavel Ruminov, Estaré a tu lado (2012) es la historia de Inna, una joven mujer de éxito con un excelente sentido del humor, que trabaja como administradora de un restaurante y la estrecha relación con Mitya, el hijo de seis años con quien vive sola y al que trata de encontrar nuevos padres debido a una enfermedad incurable que la aqueja de pronto.

El ciclo terminará con Sobre el Amor (2010), bajo la dirección de Olga Subbotina y con el protagónico de Fedor Bondarchuk, quien encarna a Vlad, un próspero hombre de negocios del que se enamora Dasha, una chica provinciana que llega a Moscú con una amiga y que pronto comprenderá que su enamorado no es ni mucho menos el hombre de sus sueños.


Yeneily García


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