domingo, 25 de febrero de 2024

Micromachismos: la causa de la molestia sin nombre

Hay acciones, frases, comportamientos, que parecen inofensivos y cuyo sesgo machista apenas se percibe, pero contribuyen a establecer un cerco estrecho en torno a las mujeres...

Yeilén Delgado Calvo
en Exclusivo 03/05/2023
1 comentarios
Micromachismos
Los micromachismos se valen de frases hechas, supuestos sentidos comunes, y chistes de mal gusto. (Ilustración tomada de Harta).

Siempre me ha llamado la atención por qué muchas mujeres que conozco -mujeres feministas, empoderadas, independientes- viven relaciones de pareja en las que de cierta manera se sienten en desventaja, cansadas, estresadas, sobrepasadas por el trabajo doméstico, la crianza y por las necesidades afectivas de los hombres con quienes comparten sus vidas.

Son mujeres que saben reconocer las manifestaciones de violencia, y seguramente no las permitirían; que saben lo que es el machismo y el patriarcado; pero parece que todas o casi todas, para no ser absolutas, tropiezan con ciertas maneras inamovibles de ver y hacer las cosas.

De hecho, casi ninguna podría nombrar qué es lo que le causa molestia en específico de la conducta de sus parejas, buenos esposos, buenos padres, pero existe un "algo", que las termina obligando a una conducta disonante entre lo que piensan y lo que finalmente es.

Ese "algo" misterioso tiene nombre: los micromachismos. El sicoterapeuta y estudioso de las masculinidades Luis Bonino acuñó el término, que se refiere a "las sutiles e imperceptibles maniobras y estrategias de ejercicio del poder de dominio masculino en lo cotidiano, que atentan en diversos grados contra la autonomía femenina".

Son "hábiles artes, trucos, tretas y manipulaciones con los que los varones intentan imponer a las mujeres sus propias razones, deseos e intereses en la vida cotidiana".

Lo de micro no alude a que sean intrascendentes, sino a su carácter casi invisible, naturalizado. Es fácil catalogar e identificar un comportamiento machista basado en los golpes, las burlas, el encierro, el control económico; sin embargo, otros no lo son tanto.

El más clásico ejemplo quizá sea el de la "ayuda". "Yo ayudo en la casa", dicen orondos ellos, dejando en los hombros de la mujer la responsabilidad de planear y ejecutar las tareas del hogar, y hasta la obligación de agradecer cuando ellos quieren ser solidarios.

"A ti te sale mejor", "esas son cosas de mujeres", "es que yo no lo sé hacer", son conductas micromachistas dirigidas a huir de la corresponsabilidad doméstica, usando de escudo cierta desvalorización de las capacidades propias. Se incluye además la de hacerse el de la vista gorda: no ver la ropa sucia, ni el polvo, ni el reguero.

También es un micromachismo autocelebrarse y exigir que se le celebre cuando asume tareas como cocinar, lavar, o limpiar; mientras todo el trabajo que hace la mujer permanece en lo invisible.

Tales actitudes no son siempre malintencionadas ni conscientes, forman parte de los aprendizajes de género de los hombres: la sociedad se ha encargado de inculcarles que son superiores a las mujeres -aunque racionalmente no lo defiendan- y en tal sentido la igualdad relacional es una amenaza al status quo.

Hay micromachismos cuando él puede llegar tarde del trabajo y ella no; cuando si esto último sucede él no pelea, pero se muestra frío, incómodo, o le dice: "el niño no ha comido"," mira la hora que es y no se ha cocinado".

Hay micromachismos cuando él puede salir con sus amistades sin más explicaciones, pero ella debe justificarse muy bien para hacerlo; cuando él no permite que se cuestionen sus gastos, pero insiste en juzgar las compras de ella; cuando él puede ver un programa de tv mientras ella hace labores del hogar, pero si pasa al revés, la cuestiona.

Hay cientos de ejemplos. Los micromachismos sojuzgan y reproducen la esencia del patriarcado. Según los expertos es esencial que las mujeres los identifiquen y también los hombres, para lograr relaciones más sanas y equitativas. Las consecuencias de esas conductas sobre la salud mental de ellas están bien documentadas, pero podrían resumirse en la infelicidad.

El propio Bonino, en su artículo Los Micromachismos (2004) propone un truco para que los hombres autodetecten los micromachismos en la pareja:

"Consiste simplemente, ante determinada situación vital en la que la mujer con la que está emparejado esté implicada, en preguntarse: ¿lo que vale para mí, vale para ella? Si la respuesta es no, tendrá que aceptar que algo de la desigualdad está poniendo en juego. Y si agrega la pregunta, ¿por qué no, y cómo logro salirme con la mía? podrá descubrir un comportamiento micromachista y su finalidad".

Muchos otros artículos hablan de los micromachismos fuera de la vida en pareja, como poner siempre la cuenta del lado del hombre; responderle a él si se habla de carros o tecnología, aunque sea ella quien haya preguntado; referirse a las mujeres reconocidas como "la pareja de...", etc. Hay que leer sobre el tema.

La sentencia de que "las cosas son así y ya" no es más que un engaño sostenido sobre grandes y pequeñas inequidades; reconocerlas todas es una herramienta vital para distribuir de forma justa el poder al interior de los hogares, y fuera de este.


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Yeilén Delgado Calvo

Periodista, escritora, lectora. Madre de Amalia y Abel, convencida de que la crianza es un camino hermoso y áspero, todo a la vez.

Se han publicado 1 comentarios


Aris
 3/6/23 15:56

Lamentablemente los micromachismos existen hasta en las mejores familias... Ojalá podamos arrancar ese mal de raiz Gracias Yeilen por este tema...

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