lunes, 15 de abril de 2024

¿Por qué no pude conocer personalmente a García Márquez?

Lo que Gabriel García Márquez consideró un recurso magnífico para reportar un discurso, fue lo que impidió que este redactor lo conociera personalmente...

Félix Arturo Chang León
en Exclusivo 27/02/2015
5 comentarios

A pesar de que cuentan varias anécdotas de Gabriel García Márquez en el periódico Vanguardia, de Villa Clara, en las cuales soy mencionado, cuando el colega Aldo Isidrón del Valle me pidió hablarle del autor de Cien años de soledad, le aclaré que nunca lo conocí personalmente.

Sucedió que mientras estaba concentrado en redactar una nota para ese diario sobre los esfuerzos de los agricultores para elevar los rendimientos agrícolas con vistas a incrementar la producción de viandas y hortalizas, escuché la orden de organizar mi puesto de trabajo y retirar un letrerito calificado de chapucero que había pegado en la querida máquina de escribir que entonces, 1975, era de las más modernas y lucía reluciente al lado de las añejas Wonderwood y Remington de modelos de las décadas 40 y 50 del siglo pasado.

Miré con cariño el denostado “letrerito chapucero” que había confeccionado con equivalentes de una palabra muy usada, y así evitar consultar inexistentes diccionarios de sinónimos y antónimos con vistas a encontrar vocablos tales como: expresó, dijo, manifestó, indicó, comentó, argumentó, agregó, reflexionó, anotó, acotó… y todos los que pudieran servirme en las trabajosas transcripciones y versiones de largos discursos, labor asignada a mí por ser taquígrafo y mecanógrafo.

Volví a observarlo y me prometí que al terminar de redactar, lo quitaría de la vista pública y organizaría los papeles, las agendas, periódicos y revistas amontonados en un orden que yo entendía perfectamente, aunque algunos lo comparaban con un plato de spaguettis después de revolverle la salsa, y no debía estar así cuando llegara García Márquez a visitar el local del periódico.

La fuerza de la costumbre me jugó una mala pasada. Como hacía siempre, de un tirón extraje la cuartilla de la máquina de escribir que, por cierto, tiene una ventaja sobre las computadoras y es que imprime letra a letra según vamos pulsando las teclas. Entregué la nota al Jefe de Redacción y salí a toda velocidad del edificio del periódico Vanguardia que en aquellos años circulaba en la antigua provincia de Las Villas, que dio lugar a las actuales Villa Clara, Sancti Spíritus y Cienfuegos. El reguero (o “regajero” como gustaba decir Arturo Chinea, quien acompañó al Premio Nobel de Literatura durante recorrido por varios lugares de Santa Clara) quedó tal y como estaba.

Aunque actualmente mi antiguo director se limita a reír cuando le pregunto, tengo la seguridad de que tan pronto comprobó que mi puesto de trabajo estaba como siempre, elucubró todo género de sanciones que podría aplicarme, y que no pudo porque el primer elogio del escritor fue hacia el letrerito que muchos calificaban como facilismo además de chapucería, pero que el visitante consideró muy buena idea para no perder tiempo buscando sinónimos y dedicarse a la creación periodística.

Cuentan testigos presenciales que en el Archivo, tomó los ejemplares del diario encuadernados y al abrirlos, su atención fue directamente hacia la última página, donde estaba la sección El innovador, cuya confección sirvió para que los colegas dijeran que yo tenía un troquel para hacerlo porque sustituía nombres, lugares y datos, y todo lo demás era igual.

Sucedió que en un acto de la otrora provincia de Las Villas por el Día del Innovador, el primer secretario del Partido, Arnaldo Milián Castro, orientó que entrevistara individualmente a todos los innovadores y racionalizadores destacados del territorio, por lo cual empecé a recorrer la entonces extensa provincia, tiempo en el cual mi director del periódico Vanguardia, Angel Alvarez Machado indicó a otro reportero que adelantara algunos trabajos porque consideraba que estaba demorándome.

Dicen quienes estaban presentes que el visitante leyó la sección en varias ediciones y tras elogiar la manera en que estaban estructurados los textos, comentó que se había inspirado para escribir futuramente un material titulado Manual de cómo romper un bloqueo, y ya cuando consideraba que sería una deuda de García Márquez, el periódico Juventud Rebelde reproduce ¿Cómo se asfixia a un pueblo sin tirar un cañonazo? en el cual se refiere al mismo bloqueo económico, comercial y financiero que Cuba considera que debe cesar para normalizar las relaciones con EEUU.


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Félix Arturo Chang León

Periodista cubano de origen chino que nació y vive en Cuba. Santa Clara. Dirigió el periódico Vanguardia durante 16 años.

Se han publicado 5 comentarios


Nor1
 2/3/15 13:32

si, comprendo. en esos años se era mas estricto con las normas, la conciencia del deber pero tambien con los dogmas y los esquemas. pienso que todo tiene su nivel medio a la hora de analizar que es lo, por norma, socialmente correcto y aceptado. en este caso me refiero a su "desorden" en su puesto de trabajo. conocí una contadora que decia mas o menos "mi desorden es mi orden" pues ella sabia en que parte del bulto tenia cada cosa. tambien viví en los 80s, cuando tenia 12 años, que por hacer y usar un pequeño crusifijo de aclirico alguien me señalara como afectado por el "diversionismo ideológico" cuando yo aquel termino no lo podia discernir completamente. muchas gracias por su aclaracion.

Arturo Chang
 3/3/15 15:17

Muchas gracias a Nor1 2:08 pm | 2/03/2015  por su mensaje, sobre todo al referirse a lo que se consideraba diversionismos ideológico en aquellos años en los cuales sucedieron desaguisados que hoy no debemos olvidar, sino aprender y tomar experiencias, pues vivimos días que cada vez son más complejos y no se les pueden dar explicaciones simplistas a cuestiones muy serias. gracias reiteradas

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CUCO
 28/2/15 13:04

 amigo Chang  Yo tambien soy un tipo de regajera y de mataburros como el suyo.  pero doy gracias al cielo que no me han causado el mal que le causaron austed  si me  llegara la hora de conocer  a alguien como garcia marquez y la perdiera  por mis regajeras ahy mismo me burocratizo y me organizo muy interesante su columna . Hace uno s dias pase unos dias por su tierra y disfrute las bellezas y calor humano de su gente  hace 20 años que  soy un fanatico a trinidad y su puerto de casilda , del viaje  solo no me gustaron las curvas y barrancas  camino a topes de collante aunque la belleza del lugar me dejo loco inolvidable Chao .

Nor1
 27/2/15 15:20

lo que no entiendo, ni sobrentiendo (porque no lo dice) es porque tuvo que salir tan urgente a cumplir con la costumbre. porque si a mi me dicen que viene Garcia Marquez donde estoy, pues me parece que se puede acabar el mundo que no me muevo hasta que no lo vea frente ami. je. muchas gracias.

Arturo Chang
 28/2/15 15:34

En esos años eran habituales las visitas en la Redacción del periódico. Y fuera quien fuera, aunque no se tratara de una personalidad relevante, me pedían que organizara y ordenara mi puesto de trabajo. Había pocas personas que sabían que García Márquez iría, y yo estaba entre la mayoría que lo desconocía.

Me sentía harto de tanta insistencia, y para mí, esta era otra visita más, por lo cual tan pronto terminé de redactar me retiré molesto, y no fue la primera ni la única vez que lo hice. Tal vez en otra ocasión cuente cómo un relevante político preguntó directamente cuál era mi oficina, pues la habían cerrado para que no la viera. Dicen los presentes que al verla, dijo: Esta es la oficina de un creador.

Gracias, Nor1 3:25 pm | 27/02/2015   por alertar que faltaba esta explicación.

Me siento afortunado porque lectoras y lectores construyen estos textos en colectivo. No me siento solo en el acto de escribirlo. Por eso, gracias.

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