miércoles, 17 de abril de 2024

Ideal de prosperidad

Cada cual debe ser libre de preferir su ideal de prosperidad, pero ello no da derecho a menospreciar el que eligen los demás...

Félix Arturo Chang León
en Exclusivo 19/01/2024
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Emigración cubana
Si uno se equivoca o queda insatisfecho con el camino seleccionado, debiera respetar los sentimientos del otro. (Alfredo Lorenzo Martirena Hernández / Cubahora)

En la década de los 60 del siglo pasado, había personas casi septuagenerias que hablaban de conocidos, vecinos y familiares que salían, sobre todo a los Estados Unidos para trabajar y retornar con dinero.

Un colega fallecido, Mike Pérez contaba que su hermano laboraba unos meses y regresaba, lo cual pudo haber sido uno de los casos no reflejados en el censo que contabilizó 537 736 nacidos en Cuba residiendo en ese país, de las cuales 430 187 eran ciudadanos estadounidenses y cubanos 107 549.

Alertan tener en cuenta que el censo no incluyó a todos los cubanos, porque podría haber entre 600 000 y 700 000, pues muchos no tenían documentos de identidad estadounidenses y, por lo tanto, no fueron contados.

También hay una estimación de 50 000 descendientes de cubanos viviendo en los Estados Unidos (o hasta el doble) en 1958 aunque es una cifra conservadora.

Una inteligencia artificial que facilitó esos datos, recomienda verificarlos, pero hay algo innecesario de comprobar, y es el hecho de que los guió algún ideal de prosperidad para emigrar o visitar otros países.

Sin dudas, fueron a buscar bienestar económico, aprovechando que tenían familiares o amigos en los Estados Unidos, nación con la que Cuba mantenía larga historia de relaciones, aunque también habia refugiados cuyas aspiraciones provocaban la represión batistiana.

Por tanto, no es un fenómeno nuevo que el ideal de prosperidad haga dirigir los pasos más allá de las fronteras, sobre todo hacia el norte, y que en la mayoría haya elementos comunes de aspirar al bienestar material faltante en la tierra natal.

Un motivo para ir por nuevos horizontes pudieran ser carencia de vivienda, alimentos, medios de transporte, agua y otros recursos esenciales para satisfacer necesidades básicas y hasta por querer tener un reloj y un pantalón de determinadas marcas.

Estimulados por alcanzar el éxito económico, trabajan muy duro para lograr las metas, y puede después que si no encuentran el caballito de coral del cuento de Onelio Jorge Cardoso, y aflore la insatisfacción de no poder alcanzar plenamente el bienestar espiritual.

No siempre ese éxito se asocia con el social, la felicidad y la satisfacción personal, pues a pesar de disponer de lo material, pueden faltar relaciones saludables con los demás, sentir oportunidad de participar en la sociedad y ser parte de una comunidad.

Tampoco tiene necesariamente que estar vinculado  con el bienestar personal, la satisfacción con la vida, la sensación de realización y disfrute de la vida. Eso sí: aspiraban al triunfo económico y comparado con lo posible en Cuba, lo consiguen ampliamente.

Esas insatisfacciones no debieran de tratar de amortiguarlas denostando del país natal por sus situaciones difíciles y complicadas debido a agudísimas carencias, y mucho menos echar en cara a los demás cómo soluciona problemas en la nación más rica y poderosa del mundo.

No obstante, si lo hacen para tener ellos mismos la satisfacción de que tomaron la mejor decisión de irse para no padecer esas carestías, y quieren expresarlo, nadie puede impedírselos, pero fuera bueno saber que hay diferentes maneras de llegar a la prosperidad.

Lo que para unos funciona puede que para otros no, y lo que puede ser en un lugar, quizás en otro no lo, pues el bienestar personal no depende solo del económico, también existe como ideal de prosperidad tener la ocasión de sacrificarse por el bien los demás, incluso de generaciones futuras.

Nadie debe impedir que el exitoso guste de mostrar cómo ha superado las dificultades, y construido una vida más favorable, pero merecen un reconocimiento y tal vez hasta un monumento de homenajes aquellos que dedican su vida a lograr imposibles.

Estas líneas están dedicadas a todos los que en la historia cubana estuvieron dispuestos a inmolarse y lo hicieron, a los que trabajan y lo hacen bien aunque les paguen mal salario, pero con laboriosidad buscan un futuro mejor para sus hijos, nietos o biznietos, aunque ellos mismo no lo puedan disfrutar.

Por tanto, hay derecho a radicarse donde uno desee, pero también hay que respetar las decisiones de quedarse y no denostar del asalto a los imposible.


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Félix Arturo Chang León

Periodista cubano de origen chino que nació y vive en Cuba. Santa Clara. Dirigió el periódico Vanguardia durante 16 años.


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