miércoles, 22 de mayo de 2024

¿Excesos? Ni de información

La sobreabundancia puede ser contraproducente hasta cuando se trata de algo bueno

Félix Arturo Chang León
en Exclusivo 24/03/2023
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Sobre Información
Dicen que es mejor que sobre y no que falte, pero en ambos casos hay que estar alertas (Alfredo Lorenzo Martirena Hernández / Cubahora)

Cuando estudiábamos en las universidades en el siglo pasado, había alumnos muy bien informados a pesar de no existir las actuales tecnologías, y a algunos llegamos a considerarlos sobrenaturales, raros extraterrestres.

Uno de ellos era capaz de contarnos interioridades de mandatarios de cualquier país, y luego comprobábamos que eran ciertas, y nos quedábamos con la curiosidad de cómo aquel condiscípulo de apellido Vilela era capaz de enterarse de las noticias desde la beca de F y Tercera en La Habana.

Por cierto, el abuelo Zamora, portero de ese edificio también podía contar vida y milagro de algún becado con solo preguntar su procedencia y de qué familia era, pero en este caso sí descubrimos que había sido un agente de ventas que recorría todo el país y su trabajo le permitía esos conocimientos.

En aquellos años no había Internet y solo existían los medios tradicionales, lo cual no solo sucedía en Cuba, sino en cualquier país del mundo, donde vivieron los autores o protagonistas de los actuales avances, con lo bueno y lo malo.

Esa generación no fue la de los hoy llamados nativos digitales, sino de los inmigrantes digitales que fueron capaces, sin las actuales tecnologías, de encontrar información para crear las nuevas, incluyendo la red de redes.

Sí, los creadores de Internet no tenían Internet, como mismo hicieron todo lo que hoy denominan nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones, pero entre todos los requisitos, cumplían uno: sabían seleccionar lo útil.

Uno de los becados de F y Tercero mejor informados, cuyo nombre olvido, pero recuerdo que era del municipio de Placetas, estaba asociado a cuantas bibliotecas provinciales o municipales pudiera registrarse, y tenía obras prestadas de casi todas.

Que si era Filosofía, pues entonces acudía a tal institución; Economía Política, a esta otra… y así iba explicando dónde podíamos obtener el libro necesario, pero jamás nos daba el que tenía porque según explicaba, tenía que devolverlo para tener derecho a extraer otros.

Era alguien que sabía seleccionar hasta dónde ir a buscar una fuente de información entre los tantos libreros de servicio público que tenía a su alcance, y otra de las enseñanzas que dio fue que las lecturas le daban nivel de conocimiento de datos que luego empleaba en las charlas para obtener nuevos elementos.

“Si das información, entonces te dan a ti”, más o menos era la frase que solía decir, lo  cual no ha dejado de funcionar ni con los buscadores digitales, que son capaces de poner en primeros lugares lo que buscamos debido a que han acopiado datos de los usuarios.

Por estos días, con tantos canales de transmisión, los receptores pudieran exigir que les den toda la información, mientras que los emisores pueden caer en la tentación de ofrecer toda la abrumadora cantidad de elementos que poseen y hasta hacerlo en una jerga técnica.

Entonces, con la sobreabundancia o exceso, la atención puede desviarse de lo principal que se requiere conocer para tomar una decisión correcta, pero lo peor: provocar alteraciones anímicas y llevar a conductas guiadas por el pánico.

De lo que se trata no es de tener mucho o escasa información, sino de saberla conservar ordenadamente para tenerla en el momento oportuno y de una manera procesada en armonía con las necesidades.

Este es un asunto que no puede quedar exclusivamente en manos de especialistas, también hay que popularizarlo, pues hasta en las más sencillas de las decisiones, en el ámbito más reducido, hay que tener la dosis exacta de información en el horario requerido.


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Félix Arturo Chang León

Periodista cubano de origen chino que nació y vive en Cuba. Santa Clara. Dirigió el periódico Vanguardia durante 16 años.


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