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Nuevas definiciones relativas a las categorías de los conductores, mayor rigor en las sanciones a diferentes indisciplinas relacionadas con el consumo de alcohol.
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Con tantos pronósticos de desastres y desaparición del mundo no nos podemos dar el lujo de perder tiempo. Sea ahora, en el 2012 o dentro de una década, por si acaso, nos repetimos con mayor frecuencia el viejo refrán: "es mejor perder un minuto en la vida que la vida en un minuto". Por eso no deberíamos darnos el lujo de pecar en algunas circunstancias que pudieran evitarse. Por eso, ajustándonos la conciencia, para nuestro bien y el de los demás, al menos garanticemos lo que en nuestras manos está.
Precisamente por eso y para no dejarlo todo a la buena de Dios, como dicen, encauzarnos mejor, reducir aún más las estadísticas y no ver un futuro tan nublado, se proclamó en la Asamblea General de las Naciones Unidas el pasado mes de marzo el período comprendido entre el 2011 y el 2020 como el Decenio Mundial de Seguridad Vial, al cual Cuba no está ajena.
Motivos de sobra existían cuando desde el Primer Congreso Ministerial Mundial sobre Seguridad Vial, celebrado el pasado noviembre en Moscú, se planteó que "el problema de la seguridad vial tiene la misma gravedad que los efectos de la recesión económica global y la seguridad alimenticia", teniendo en cuenta que anualmente mueren más de un millón de personas en accidentes automovilísticos y un gran número resultan heridas. Cifras que, según la Organización Mundial de Salud, podrían duplicarse en 20 años.
Durante el Decenio los Estados miembros, entre los que se incluye Cuba, deben elaborar y aplicar leyes para limitar la velocidad y la conducción de los vehículos bajo los efectos de la ingestión de bebidas alcohólicas; incrementar el uso de cinturones y otros medios de seguridad; perfeccionar las normas de seguridad vial y promover aún más la labor educativa en esta materia.
Es por ello que desde el año pasado ya se debatía en la capital cubana y en otros territorios del país en audiencias públicas necesarios cambios a adoptar en la Ley de Vialidad y Tránsito, a aprobada durante las sesiones de nuestra Asamblea Nacional del Poder Popular.
Nuevas definiciones relativas a las categorías de los conductores, sean noveles o profesionales; mayor rigor en las sanciones a diferentes indisciplinas relacionadas con el consumo de alcohol y la tenencia de la licencia de conducción; un sistema de bonificación y de disposiciones complementarias que le permitan al conductor rectificar mediante exámenes teóricos; deberes y derechos de los usuarios de la vía y obligaciones de los pasajeros, por primera vez incluidas, son algunas de las modificaciones propuestas en pos de una mayor seguridad vial en el país.
Se adicionará además el uso del casco y del cinturón de seguridad, este último de uso obligatorio en todo tipo de vehículo y en todos sus asientos, así como la prohibición de la circulación de vehículos de tracción animal en autopistas y carreteras entre el anochecer y el amanecer.
Pero no se trata solamente de folletos o libros impresos que recojan lo legalmente establecido y de obligatorio cumplimiento, sino de que, al menos, dediquemos un minuto a reflexionar en torno a cuánto cada uno de nosotros, en calidad de conductores o simples peatones, podremos aportar para garantizar que en cuestión de Seguridad Vial nuestras estadísticas sean eminentemente satisfactorias.
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Fuente: EXCLUSIVO,
30/07/10