Ahora sí creo haber visto de todo. Ni los mismos estadounidenses se han percatado de la influencia de la industria cinematográfica hollywoodense en su país. ¡Cómo se están enraizando sus "mañas"!
No sé cómo ni por qué, pero el caso es que los géneros del cine, especialmente la ciencia ficción, al parecer tienen una fuerte relación con las estadísticas de la economía de los Estados Unidos.
La crisis económica global ha hecho frecuente esta situación y actualmente la peculiar hibridación ha devenido una de las herramientas de trabajo más utilizadas por diferentes entidades estatales norteamericanas.
Seguramente el hecho responde a la lógica transdisciplinar de la que constantemente se habla al analizar fenómenos de cualquier índole. Solo así se podrían explicar las repetidas rectificaciones de cifras oficiales, entre distintas entidades de esta nación.
La Academia Nacional de Ciencias, al modificar los datos divulgados en septiembre por la Oficina del Censo, reveló que la pobreza afecta en Estados Unidos a 47,4 millones de personas.
Resulta que los primeros resultados publicados no incluyeron elementos como el aumento del precio de la atención médica y el transporte, por lo que muchísimas personas pobres fueron obviadas.
Otra institución estatal, el Departamento del Trabajo, anunció que el índice de desocupación está en 9,8 por ciento, pero una vez más faltaron algunos detalles por ultimar. En este caso, las correcciones fueron hechas por un estadounidense.
Se trata del premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, uno de los economistas más consultados en el mundo, quien afirmó que las estadísticas de desempleo de la nación norteamericana impiden ver la verdadera dimensión del problema.
Stiglitz explicó que estas cifras no incluyeron a quienes laboran media jornada y tampoco a los que abandonaron la búsqueda de trabajo, aunque su actitud responda a la escasez de los mismos. De contemplarse estos detallitos, entonces la historia se complicaría y el índice de desocupados sería de un 17 por ciento.
No hay de otra: tiene que tratarse de esas representaciones especulativas que los especialistas reconocen como características de la ciencia ficción. De lo contrario, ¿cómo entender lo sucedido?
Si un alto porcentaje de los habitantes de este país desconfía de la recuperación de la que tanto hablan las entidades gubernamentales, ¿qué nos queda a los foráneos?
Para mí lo único seguro es la decisión que acabo de tomar. De ahora en adelante voy a leer mucho sobre ciencia ficción, para tratar de entender las estadísticas económicas de los Estados Unidos.
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Fuente: EXCLUSIVO,
13/11/09