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Richard Nixon debió renunciar a la presidencia de EEUU en 1974, acosado por las revelaciones del caso Watergate.
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Nadie sabe a ciencia cierta cuántos caciques, reyes, emperadores, sultanes, soberanos, zares, césares y tiranos han sido sacados del poder desde que el mundo es mundo, pero sin dudas ninguno ha sido tan morbosamente célebre como Richard Nixon, quien renunció a la presidencia de Estados Unidos hace 35 años.
Tras un novelesco proceso de "impeachment" o invalidación presidencial, Nixon dimitió el 9 de agosto de 1974, convirtiéndose en una suerte de apestado para los estadounidense, que perdonan cualquier atropello de su sacrosanto sistema, menos que les mientan…
Y es que en noviembre de 1973 Nixon había negado públicamente haber violado la ley en el caso Watergate, pero el peso abrumador de las evidencias lo obligaron a pronunciar, poco después, su escueta pero histórica confesión: "Yep, I´m a crook" (Sí, soy un rufián).
Y como tantas veces en su trepidante vida política, en medio de todo estaba Cuba, tanto en su meteórico ascenso como un su estrepitosa caída.
De hecho, eran cubanos tres de los cinco "fontaneros" arrestados el 17 de junio de 1972, cuando instalaban micrófonos en una oficina del Partido Demócrata en el hotel Watergate, donde también fotocopiaban documentos de los rivales políticos del entonces presidente.
Eugenio Martínez, Virgilio González y el recién fallecido Bernard Leon Barrer eran ex agentes de la CIA reclutados por Howard Hunt para encargarse del "trabajo sucio" en el equipo de reelección de Nixon, o sea, allanamientos, robos, boicots, provocaciones…
Junto a James McCord y Frank Sturgis intentaron plantar una grabadora en Watergate para conseguir información del candidato demócrata George McGovern, cuya campaña, alegaron luego en el juicio, estaba siendo financiada por Fidel Castro.
Tan absurda versión fue avalada por el Comité de Reelección de Nixon, que regaron el cuento del anticastrismo para desviar la atención mediática, y casi lo logran, de no ser por un informante con alias de actriz porno…
En efecto, los reporteros Bob Woodward y Carl Bernstein revelaron el móvil real del fallido espionaje gracias a los informes de "Garganta Profunda", cuya identidad fue revelada al morir, tres décadas después: Mark Felt, a la sazón segundo del FBI.
Aquel escándalo le costó el puesto a Nixon, rodaron varias cabezas y el hotel Watergate jamás levantó cabeza, pese a su envidiable ubicación en la ribera del Potomac: tras cerrar hace par de años, ahora nadie quiere siquiera pujar por él en una irrisoria subasta.
Por el contrario, el cine sí recaudó bastante recreando esta historia en clásicos como "Todos los hombres del Presidente" (Alan Pakula, 1976), "Nixon" (Oliver Stone, 1995) y "El desafío. Frost contra Nixon" (Ron Howard), entre otras.
Después de aquello, los siguientes presidentes estadounidenses protagonizaron nuevos escándalos, aunque ninguno estuvo tan cerca del "impeachment" como Bill Clinton, por mentir sobre ciertas tandas de sexo oral con la becaria Monica Lewinsky… ¡Vaya sí es duro ser el "líder del mundo libre"!
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Fuente: EXCLUSIVO,
10/08/09