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Mariana Grajales, madre de todos los cubanos.
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En 1893, ante la muerte de la heroica mujer, Martí nos dejó su retrato exacto y devoto: "Con un pañuelo de anciana a la cabeza, con los ojos de madre amorosa para el cubanos desconocido, con fuego inextinguible en la mirada y en el rostro todo cuando se hablaba de las glorias de ayer, de la esperanzas de hoy, vio
Patria hace poco tiempo a la mujer de ochenta y cinco años que su pueblo entero de ricos y de pobres, de arrogantes y de humildes, de hijos de amos y de hijos de siervos, ha seguido a la tumba en tierra extraña. Murió en Jamaica el 27 de noviembre Mariana Maceo…
Patria en la corona que deja en su tumba pone una palabra ¡Madre!"
Como la Madre de la Patria sería justamente reconocida.
Mariana Grajales Coello nació en 1815 —aunque hay historiadores que señalan 1808 como año de su nacimiento, fecha acorde con la edad que Martí registra, en Santiago de Cuba, de padres dominicanos. Muy joven se casó con Fructuoso Regüeiferos con quien tuvo cuatro hijos, Felipe, Fermín, Manuel y Justo.
Enviudó y posteriormente se casó con Marcos Maceo. Con este, Mariana tuvo nueve hijos, siete varones: Antonio, José, Rafael, Miguel, Julio Tomás y Marcos, Baldomera y Dominga.
La familia, unida en torno a Mariana y Marcos, se estableció en Majaguabo, en San Luís, donde llegaron a tener una finca gracias al trabajo de padres e hijos. Debían ir frecuentemente a Santiago de Cuba por razones de trabajo y allí inició Antonio sus contactos revolucionarios.
Fue el hogar de Mariana cuna de rebeldías, de amor a la justicia y a la Patria y de lucha contra la esclavitud y la segregación racial. Sus biógrafos la presentan, dos días después del alzamiento de Céspedes en la Demajagua del 10 de Octubre de 1868, convocando a sus hijos para acudir a la lucha revolucionaria.
Toda la familia se fue al monte a combatir por Cuba. Si los hijos varones serían valerosos y esforzados patriotas contra las tropas colonialistas, las hijas y la propia Mariana no dejarían de apoyar a los combatientes desde los hospitales de sangre y en cuanta tarea fue necesaria.
La lucha de Cuba —ya en aquellos momentos, junto a Puerto Rico, las únicas colonias españolas que quedaban en América— fue especialmente sangrienta.
En aquella primera guerra, que iba a durar diez años, la familia revolucionaria ejemplar perdió una parte importante de sus miembros. Los cuatro primeros hijos de Mariana, los Regüeiferos, murieron en distintos combates. De los Maceo, el primero en caer fue Marcos, el padre.
De los hermanos, sólo sobrevivieron Antonio, José, Tomás y Marcos, los dos primeros con el grado de Mayor General. Antonio como se sabe, no aceptó la paz con España y dio lugar a la viril protesta de Baraguá, gesto que tuvo el calor de Mariana y de los hijos que le quedaban.
En la Guerra del 95, caerían José y Antonio. Solo Tomás y Marcos, con las huellas de muchas heridas de guerra, sobrevivieron a la lucha. Mariana había educado a sus hijos en la lucha y como ellos, no se rindió jamás.
Mariana, como hemos señalado, murió antes, en Jamaica. A la carta de pésame de Martí respondió Maceo:
"Ella, la madre que acabo de perder, me honra con su memoria de virtuosa matrona y confirma y aumenta mi deber de combatir por el ideal que era el altar de su consagración divina en este mundo"
Símbolo de la mujer cubana por sus virtudes de patriota insigne, Mariana se reflejó en la lucha revolucionaria de nuestra Patria. El poeta revolucionario Manuel Navarro Luna comparó a las mujeres que luchaban en la calles de Santiago contra Batista, en 1957 con la heroína:
En Santiago de Cuba
No os asombréis de nada.
Por allí anda la madre de los héroes
Por allí anda Mariana.
Estaréis ciegos si no la veis
Ni sentís su mirada .
El Comandante en Jefe creó, en plena guerra el pelotón de Mujeres Mariana Grajales —que estuvo al mando de Isabel Rielo, ya fallecida, y de la actual General Delsa Esther Puebla—, que tantas páginas de heroísmo escribiera y simboliza a todas las mujeres combatientes y revolucionarias.
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Fuente: EXCLUSIVO,
12/07/10