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Los programas de producción ecológica, encaminados a asegurar la alimentación de la población.
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A despecho de algunos escépticos, la agricultura orgánica va ganando terreno en la Isla y ya nada ni nadie puede detenerla.
Frente a la severa crisis de fertilizantes provocada en la década de los 90 del siglo pasado, debido a la falta de financiamiento para su adquisición, en Cuba manos expertas pusieron en práctica agrotecnologías ecológicas que hoy validan su aplicación efectiva en diversos cultivos tanto en campo abierto como en organopónicos.
Adolfo Rodríguez Nodals, director del Instituto de Investigaciones Fundamentales de la Agricultura Tropical (INIFAT) y al frente del Programa Nacional de la Agricultura Urbana, enfatiza que los abonos y fertilizantes orgánicos resultan efectivos para nutrir las tierras y controlar las plagas, y añade que el control biológico no es para eliminar de golpe, sino para mantener un equilibrio.
Estudios realizados ratifican que los cultivos orgánicos respecto a los convencionales, presentan en 21 nutrientes analizados, niveles significativamente altos, lo que se expresa en 27 por ciento más de vitamina C, un 29 por ciento mayor en magnesio, 21 por ciento más en hierro y 14 por ciento más en fósforo.
Según investigaciones del Centro de Estudios de la Economía Cubana, con esos métodos se produce actualmente en la isla café, cacao, azúcar, cítricos, miel de abeja y hasta plantas medicinales completamente libres de fertilizantes u otras sustancias químicas, debidamente certificados y aceptados por representantes de la Agencia Certificadora de Productos Orgánicos (CBS).
La implementación de técnicas agroecológicas en los cultivos fue impulsada como consecuencia lógica ante la falta de recursos provocada por la contracción económica que se originó en la Isla tras la caída del campo socialista, sumada al bloqueo de Estados Unidos.
Los programas de producción ecológica, encaminados a asegurar la alimentación de la población, lograr la sostenibilidad e incrementar los fondos exportables, cuentan hoy con suficiente personal calificado, así como con una red de centros de investigación vinculados a esas actividades y resultados que se pueden adaptar al nuevo modelo.
Su práctica no es nueva y existe en países como Italia, Alemania, Australia, Suecia y Dinamarca, naciones que poseen miles de hectáreas cultivadas por ese sistema. En Cuba se persigue lograr una agricultura menos dependiente de fertilizantes químicos, la electrificación del riego, la aplicación de un 90 por ciento de abonos orgánicos, extender la tracción animal para el ahorro de combustible y aumentar los métodos agroecólogicos.
Al movimiento masivo de la agricultura urbana, que consiste en el empleo de espacios en zonas densamente pobladas con la aplicación de técnicas ecológicas, se dedican en Cuba miles de personas, lo que representa también una fuente garantizada de empleo y un mejor uso de los suelos para lograr una mayor productividad.
HUMUS, PUNTO Y APARTE
Entre los abonos ampliamente utilizados en la agricultura, sea estatal o cooperativa, resalta el humus de lombriz, fertilizante bioorgánico de aspecto terroso, suave, ligero, granular e inodoro y soluble en agua, lo que facilita preparar un abono líquido que conserva una rica reserva de sustancia orgánica.
Catalogado como un producto óptimo para cualquier cultivo, su aplicación incide positivamente en las propiedades físicas, químicas y biológicas de los suelos, e incrementa la germinación de las semillas, el crecimiento rápido de las plántulas y la mejoría de su estado vegetativo.
Capaz de eliminar residuos urbanos orgánicos, contrarresta la desertificación, a la par que retiene los nutrientes del suelo, mejora la porosidad, aumenta la capacidad de intercambio catiónico, conserva y eleva el contenido en materia orgánica, así como reemplaza a cualquier abono químico, y enriquece los terrenos estériles con fuerte acción antibiótica.
El humus forma parte también de sustratos formulados sobre la base de compost, zeolita, turba y otras fibras vegetales, con alto contenido de nutrientes que pueden utilizarse no solo en cultivos agrícolas, sino también en jardinería.
Actualmente se desarrollan sustratos con materiales existentes en el país y con mayor valor agregado a partir de añadirles biofertilizantes y hongos antagonistas que garantizan un alto nivel de nutrientes y eliminan los hongos patógenos en los suelos.
A lo anterior se suma el guano, abono natural creado a partir de excrementos de ciertos tipos de murciélagos, que lo hace un producto ecológico con múltiples usos en la agricultura, lo que viabiliza la regeneración de la tierra y asegura mejores cosechas con una alta calidad biológica.
BIOFERTILIZANTES, SU EFECTIVIDAD
Sobresale entre los biofertilizantes el Ecomic, desarrollado en el Instituto Nacional de Ciencias Agrícolas, producto de elevada eficiencia como inoculante sólido fúngico para los cultivos.
Sus resultados exitosos no solo en Cuba, se han demostrado en Colombia, Bolivia y México, donde los rendimientos agrícolas se elevan entre un 15 y un 50 por ciento, en suelos mejor preparados para enfrentar la sequía y alcanzar un mayor aprovechamiento de nutrientes.
A lo anterior se adiciona Rizofos, biopreparado con capacidad para liberar fósforo insoluble del suelo y a la vez generar sustancias estimuladoras del crecimiento vegetal, obtenidas por la fermentación de la bacteria Pseudomonas fluorescens en altas concentraciones, mediante una tecnología desarrollada por el Instituto de Suelos.
Otro ejemplo es HeberNem, bionematicida creado en el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología de Camagüey, para el control de nemátodos, parásitos que afectan a los cultivos protegidos temporales de tomate, pepino, lechuga y melón, lo que desplaza el uso del bromuro de metilo, sumamente perjudicial al medio ambiente.
Sin lugar a dudas, los bioplaguicidas constituyen hoy una opción ecológica para el manejo integrado de plagas y enfermedades y su aplicación generalizada reduce el ataque de patógenos en cultivos económicos, así como disminuye la utilización de plaguicidas de síntesis química y su efecto contaminante en el agroecosistema.
Actualmente el país dispone de un total de 220 Centro Reproductores de Entomopatógenos y Antagonistas (CREE) y varias plantas industriales en las que se producen los biopreparados mediante métodos y tecnologías de reproducción en cultivos sumergidos, sólidos estáticos y por fermentación en estado sólido, lo que posibilita alcanzar una reconocida calidad comercial.
CATEC
Creada el primero de abril de 1996, la Empresa Cubana Exportadora y Comercializadora de Productos y Servicios de la Ciencia y la Técnica Agraria, conocida por sus siglas CATEC, pertenece al Ministerio de la Agricultura.
Entre sus productos sobresalen los extractos blandos de propóleos (rojo y pardo), semillas forestales y de papaya Maradol, abonos orgánicos como el humus de lombriz, guano de murciélago y sustratos orgánicos, así como casas de cultivo, vitroplantas, productos de la Spiriluna, biofertilizantes y bioplaguicidas, entre otros.
Con un personal científico y técnico altamente calificado, marcha a la vanguardia de estas tecnologías en el mundo, para garantizar además de la sostenibilidad, métodos amigables con el ambiente, bajos insumos, producciones organopónicas y de huertos intensivos con altos rendimientos en cultivos de hortalizas, especias, condimentos y otros.
La experiencia acumulada por sus especialistas durante más de 35 años en investigación-desarrollo en prácticas agrotécnicas, genética y manejo de plagas y enfermedades en diferentes cultivos tropicales y subtropicales, han aportado múltiples soluciones en el manejo agrotécnico y la poscosecha.
Su soporte institucional se basa en el sistema nacional de protección de plantas e integra un instituto de investigaciones más el servicio estatal con 14 laboratorios provinciales y una red de estaciones territoriales de protección de plantas, para brindar servicios técnicos, tanto en el diagnóstico de organismos nocivos a las plantas, como en la elaboración de pronósticos, conformación de sistemas de señalización y lucha, bajo el concepto de manejo integrado de plagas y enfermedades.
Sin varita mágica y gracias al empeño de los investigadores cubanos, la agricultura orgánica se expande por toda la Isla y rinde ya óptimos resultados, que responden no solo a la demanda nacional, pues en un determinado porcentaje también se exportan.
| La agricultura orgánica es un sistema global de gestión de la producción que fomenta y realza la salud de los agroecosistemas, inclusive la diversidad biológica, los ciclos biológicos y la actividad biológica del suelo. Hace hincapié en la utilización de prácticas de gestión, con preferencia a la utilización de insumos no agrícolas (...) Esto se consigue aplicando, siempre que es posible, métodos agronómicos, biológicos y mecánicos, en contraposición a la utilización de materiales sintéticos, para desempeñar cualquier función específica dentro del sistema. |
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Fuente: EXCLUSIVO,
29/07/10