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Entre los problemas de deuda de Europa y las dudas sobre la fortaleza de la recuperación estadounidense, se debaten, por ahora, los rumbos del dólar y el euro.
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Los altibajos y las bruscas caídas del dólar y el euro, a raíz de diversos acontecimientos mundiales, centran las miradas expectantes de los mercados.
Pareciera que hacen competencia, y de veras que está reñida, y no precisamente porque sean tan buenos. Más bien el quid del asunto radica en que no son lo que solían ser.
De esa forma, el dúo dólar-euro ha perdido popularidad, mejor dicho, la tiene, pero de otra manera. Lejos del estrellato en el que solían estar, ahora son sus constantes fluctuaciones o bruscas caídas las que les permiten seguir en la boca y en la mente de muchos y, por supuesto, menos en los bolsillos de los tantos que prefieren ser cautelosos.
Hace algunas semanas a todos les alarmaba la picada del euro, a causa de la crisis de deuda en el Viejo Continente. Más recientemente los mercados pusieron sus miradas en el estado del dólar. Así se repiten los altibajos o los desplomes.
Según los analistas, los datos nada alentadores de la economía estadounidense evidencian que el llamado billete verde no es el refugio seguro que muchos pensaban.
Y son bastante las razones para tal aseveración: consumidores cuidadosos al gastar, empresas renuentes a contratar más personal, preocupante situación del mercado de la vivienda y una tasa de desempleo cercana al 10 por ciento. Todo eso a casi tres años del inicio de la crisis global.
Varios especialistas coinciden en que las cifras muestran que Estados Unidos está al borde de una drástica caída, incluso algunos hablan de una segunda recesión.
Sin embargo, parece ser la debilidad de la demanda uno de los puntos de mayor vulnerabilidad, pues el consumo, que representa cerca del 70 por ciento de su economía, no se ha estabilizado.
Ante la situación existente, especialistas de FX Solutions Nueva Jersey, opinaron que el panorama se ha agravado, por lo que el dólar continuará debilitándose.
Sin embargo, parece que seguirá acompañado en su fragilidad, aunque no precisamente en buena compañía. La incertidumbre también persiste con respecto a la situación del euro, principalmente por los temores sobre la capacidad de varios países de la Eurozona de aplicar las medidas de austeridad necesarias para disminuir los elevados déficit.
Esta vez, serán la crisis de deuda del Viejo Continente y las disposiciones adoptadas por los respectivos gobiernos para enfrentarla, consideradas excesivas por algunos, las que determinarán la "suerte" de la llamada moneda común.
Aunque por días amplía sus ganancias frente al billete verde, hace menos de dos meses que tocó un mínimo de cuatro años ante el dólar.
Quizás por esas variaciones tan repentinas los expertos son cautelosos al realizar sus pronósticos, una tarea que aunque siempre difícil, resulta más arriesgada en tiempos de recesión.
Entre los problemas de deuda de Europa y las dudas sobre la fortaleza de la recuperación estadounidense, se debaten, por ahora, los rumbos del dólar y el euro. Pero sólo por ahora, pues seguramente más adelante otros acontecimientos determinarán a esas divisas internacionales.
Mientras, los inversionistas en sus intentos por buscar refugios seguros, recurren cada vez más al oro, siempre igual de amarillo.
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Fuente: EXCLUSIVO,
29/07/10