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El bloqueo dificulta los planes de construcción, conservación y rehabilitación de las viviendas.
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Desde hace dos años, Roberto trabaja en la microbrigada para construir, con su propio esfuerzo, su casa y otras nueve. A punto de terminar la añorada obra, desde hace unos meses la construcción está detenida por la falta de algunas piezas necesarias para la instalación eléctrica.
Roberto, un habanero que como miles sueñan con tener su propia casa, cada día se pregunta qué pasa y se desespera porque siente que pierde el tiempo.
Lo que no sabe este hombre desesperado es que, increíblemente, esa tardanza es apenas un esbozo del cerrado cerco que mantiene Estados Unidos alrededor de Cuba desde hace casi medio siglo.
Consulte: Especial "Cuba contra Bloqueo"
Porque es verdad que a veces tenemos que enfrentar problemas internos de eficiencia o desorganización, pero también buena parte de esas dificultades están originadas muy lejos de nosotros y son consecuencia del intento por subvertir el orden en Cuba.
Ahora mismo, la empresa comercializadora cubana IMECO, importadora de productos de la construcción para la vivienda, no pudo comprar directamente componentes eléctricos de las marcas norteamericanas Westinghouse y Cuttler Hammer.
IMECO tuvo que recurrir al intermediario CONYAL S.A., lo que incrementó notablemente el costo de esos productos y atrasó la llegada al país, pero además perdió casi dos millones y medio de dólares al tener que comprar en mercados lejanos.
Otra importadora cubana de materiales de construcción, la empresa MATCO, está obligada a hacer más del 80 por ciento de su comercio en Europa y Asia, lo que demora las operaciones y por ende retrasa las actividades económicas que dependen de esos aseguramientos.
El plazo desde el inicio de la gestión de importación hasta la entrada al país de los productos adquiridos, en estos momentos, como promedio, es de 11 meses, aunque podría reducirse a 5 meses, si Cuba tuviera la posibilidad de operar en el mercado de Estados Unidos.
Las empresas cubana han presentado solicitudes de ofertas a compañías norteamericanas como la Ring Power Corporation y la Spears Co., incluyendo a sus subsidiarias en terceros países, para la compra de tuberías, accesorios interiores y exteriores de PVC, vagones para la construcción y piezas y agregados para equipos de la construcción, pero en ningún caso han recibido respuesta, por el temor a las sanciones que se derivan de la aplicación de la política de bloqueo.
Lo más doloroso es que todas esas trabas hacen más difícil resolver los problemas acumulados primero y agravados después por el paso de los huracanes, que han dañado a más de 600 mil viviendas, de las que más de 90 mil han quedado totalmente destruidas.
Al obstaculizar la importación de materiales, herramientas y equipos de construcción, así como de materias primas para la producción nacional de materiales, el bloqueo dificulta los planes de construcción, conservación y rehabilitación de las viviendas.
Esas trabas, han provocado pérdidas por más de 7 millones de dólares al programa constructivo de la vivienda.
Según recoge el informe de Cuba sobre las afectaciones provocadas al país por el bloqueo, desde abril de 2008 hasta marzo último, la construcción ha tenido pérdidas por más de 47 millones de dólares, pero lo peor es que ese inhumano cerco ha impactado negativamente sobre todos los planes, especialmente el de la recuperación previsto tras el paso de tres destructivos huracanes a fines del pasado año.
A pesar de la desesperación y el enojo, Roberto, que como la mayoría de los cubanos ha vivido bajo el asfixiante cerco, está seguro de que su vivienda se terminará más temprano que tarde, aunque en Washington se empeñen en dejar a los cubanos sin casa.
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Fuente: EXCLUSIVO,
16/10/09