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Pese al bloqueo, se trabaja en la remotorización de ómnibus destinados al transporte urbano y rural.
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¿Qué cubano no ha maldecido una y mil veces la tardanza de una guagua? ¿Quién no se ha quedado con las ganas de visitar a su familia en el campo "porque los pasajes están imposibles"?
Esa es la sucia cara visible del apretado cerco que desde hace casi medio siglo mantiene Estados Unidos contra Cuba y que desde marzo de 2008 a abril último ha costado al sector del transporte casi 358 millones de dólares.
Y es que todo comienza con la lejanía de los mercados, pues a pesar de la cercanía de Estados Unidos, el mercado natural para Cuba, hay que apelar a terceros para comprar las partes y piezas necesarias en el sector.
Para la isla se encarecen los precios, fundamentalmente por los fletes, pero además se hacen las compras en condiciones de pago muy desfavorables.
Pero eso no es todo, pues además de que entre 10 y 15 por ciento de lo adquirido es de segunda mano, su llegada demora varios meses e impide mantener el flujo continuo de las reparaciones y atenciones técnicas.
Solamente en la rama ferroviaria las pérdidas superan los 12 millones de dólares, pues el bloqueo norteamericano impide llegar hasta las tan necesarias piezas de repuesto para la reparación y mantenimiento de un parque de 80 locomotoras fabricadas en Estados Unidos durante la época de la II Guerra Mundial.
Cuba, que tuvo red ferroviaria en 1837, antes que la metrópoli española, fue el séptimo país del mundo en introducir ese medio de transporte y adoptó normas y tecnologías norteamericanas, lo que hoy hace más complicado el problema.
Con niveles de explotación que oscilan entre 30 y más de 50 años, hoy prestan servicio apenas la mitad de esas locomotoras modelos MLW, C-30 y General Motors, que en su momento hasta transportaron tropas que iban a combatir en la II Guerra Mundial.
Algunas han extendido su vida útil gracias a los innovadores cubanos, quienes de conjunto con las industrias Sideromecánica y Básica, han logrado fabricar partes y piezas para continuar el servicio.
Pero otras, que tienen particulares características de sistema de aire o eléctrico, no han podido ser salvadas, ni siquiera por el ingenio tecnológico de los cubanos.
"A las 32 paralizadas definitivamente no le hemos podido encontrar solución", indicó Camilo Chávez, director de la Empresa de Reparación.
El hecho de no poder acceder al mercado norteamericano ha obligado al sector ferroviario nacional a invertir cuantiosos recursos y realizar profundos cambios en los sistemas técnicos y de vía, para adaptarlos a las normas europeas y permitir el paso de locomotoras y vagones de otras regiones del planeta.
En un esfuerzo por eludir el cerco norteamericano, la isla tuvo que recurrir a un lejano aliado, China, donde se compraron 60 locomotoras para sustituir a todo el parque estadounidense.
Estos casi 50 años de bloqueo han costado a Cuba, según cálculos conservadores, más de 96 mil millones de dólares, según revela el informe que la isla presentará el próximo 28 de octubre a la Asamblea General de la ONU.
Como el daño es tan grande, desde hace 17 años, la Asamblea General condena sistemáticamente la actitud de Estados Unidos y países tan geográfica e ideológicamente lejanas de Cuba como Japón, Dinamarca, Nueva Caledonia o Congo se han puesto del lado de la justicia y alzado su voz contra el cerco.
Pero Estados Unidos ha mantenido en vigor las leyes que sustentan la persecución contra Cuba, algo que el pasado año fue rechazado en la Resolución 63/7, que fue aprobada con una votación de 185 estados a favor y sólo tres en contra.
Desoyendo a la comunidad internacional, Washington mantiene el bloqueo a la isla, que entre otras cosas, pretende que no haya transporte en Cuba.
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Fuente: EXCLUSIVO,
12/10/09