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La base de Guantánamo se ha convertido en un campo de detención y tortura.
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Ya es oficial. Estados Unidos colocó la espada de Damocles sobre el corazón de América Latina. Las supuestas negociaciones militares de la Casa Blanca con Colombia se concretaron en hechos con la puesta en marcha de otras tres bases militares en su territorio bajo mando norteamericano, a pesar de las advertencias hechas al presidente Álvaro Uribe por sus pares de la región.
Aunque hay diversos matices de interpretación sobre la soberanía colombiana para usar su territorio sin pedir permiso a sus vecinos, la unidad latinoamericana es casi unánime en cuanto al peligro que entrañan las tropas élites extranjeras y sus sofisticados equipos para la soberanía de Suramérica, conocedora de que la estrategia de los halcones del Pentágono está encaminada a la apropiación ilícita de las grandes reservas de recursos naturales —petróleo, gas, agua, entre otros — abundantes en el hemisferio Sur, pero escasos en la mayor parte del Planeta, incluido Estados Unidos.
Tanto el presidente norteamericano Barak Obama como su colega Uribe, trataron de minimizar la perturbación colectiva causada por sus conversaciones para aumentar, dijeron, el poderío militar del Plan Colombia con las tres bases norteamericanas cerradas en la localidad de Manta, en Ecuador, por decisión del dignatario de la meridional nación, Rafael Correa.
Para los políticos latinoamericanos, cualquiera que sea su tendencia ideológica, resultó claro que ya el pastel estaba cocinado. Y así fue. Los dos mandatarios comunicaron casi enseguida que durante otros 10 años, las tropas estadounidenses permanecerán en Colombia, y con ello, el gigante norteño refuerza su presencia armamentista en la región latinoamericana.
La fachada de la estrategia militar es poco creíble, ya que el pretexto es acabar con el narcotráfico en Colombia y evitar la entrada de la droga en Norteamérica, el mayor consumidor de estupefacientes a nivel mundial.
El objetivo real es otro: contar con mas tropas y equipos en bases de respuesta rápida para intervenir en naciones vecinas, a solicitud de las oligarquías, o por intereses propios de Washington.
En los planes separatistas impulsados por Uribe está también el fomento de las rencillas entre Bogotá y países con fronteras comunes, y el aniquilamiento de las dos fuerzas guerrilleras existentes en territorio colombiano, a las que la Casa de Nariño vincula con el narcotráfico.
Uribe, quien ya recibió seis mil millones de dólares para gastos del llamado Plan Colombia trata ahora de recobrar, aunque es poco creíble la confianza de Venezuela y Ecuador, indicando este fin de semana su deseo de resolver las discrepancias, aunque sus declaraciones fueron recibidas con recelo.
Son los gobiernos de esos dos estados, liderados por los presidentes Chávez y Correa, respectivamente, los que, por su declarado carácter socialista, son atacados de manera constante por el jefe de estado colombiano que, siguiendo instrucciones de Washington y haciéndole el juego a la oligarquía latinoamericana, difunde acusaciones, sin pruebas, para desacreditarlos.
Para Venezuela, en especial, las siete bases que operan desde Colombia constituyen un peligro real porque es, en la región, la mayor productora de petróleo de América Latina y la quinta exportadora a nivel mundial. Un delicioso plato para el apetito imperialista.
El imperialismo norteamericano, y así lo demuestra una historia de siglos, precisa adueñarse de los recursos de otros Estados para mantener su economía a flote. Son 872 los enclaves militares que tiene en lugares claves del Planeta. Ante su fracaso por apoderarse del petróleo iraquí, crea las condiciones mediante un bien pensado plan de desestabilización para intervenir en la patria de Simón Bolívar y quedarse con el preciado crudo.
BASES MILITARES DE EE.UU. RODEAN A VENEZUELA Y AMÉRICA LATINA
El presidente Chávez ha denunciado en reiteradas ocasiones que las bases del Pentágono situadas en Colombia tienen rodeado a su país. Incluso el peligro no emana solo de Colombia. También por su cercanía geográfica, desde Aruba y Curazao los cañones enfilan hacia Caracas.
Cuando Correa asumió el Gobierno en 2007 avisó que los norteamericanos tenían que irse con sus armas a otra parte y ordenó el cierre de la base de Manta. El Pentágono perdió entonces su principal centro de espionaje electrónico con tecnología satelital en el área suramericana.
Fiel guardián de los intereses imperiales, Uribe ofreció su territorio para acoger las tres mini-bases de Manta, de la cual partían cada día aviones espías Orion C-130 en supuestas acciones de rutina sobre el área.
En la estrategia militar estadounidense, corresponde al Comando Sur la vigilancia, espionaje y control de un área donde se ubican 19 países de América Latina. Desde el año 2000, los centros estratégicos norteamericanos diseñaron un esquema de control subregional, con soldados y equipos de aero-transportación, cuya principal característica es la rápida movilidad.
Estos considerados puntos de avanzada, como los de Colombia, son conocidos como Forward Operation Location (FOL) y están diseñados para movimientos rápidos y el uso de fuerza decisiva en guerras relámpago.
Ejemplo de cómo operan los FOL fue la entrada ilegal de tropas colombianas en territorio ecuatoriano el 1 de marzo del 2008, dejando tras un ataque relámpago mas de una veintena de muertos, entre ellos el canciller de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) Raúl Reyes, quien se encontraba allí sin autorización del gobierno de Quito.
En su política exterior de doble moral de la administración de Obama, y aún pensando lo mejor y es que respete la soberanía nacional de los países de América Latina, el líder demócrata puso en duda la inteligencia de sus pares de esta región, cuando afirmó que no hay peligro extraterritorial con las nuevas bases.
Un ejemplo de cómo funciona ahora la política exterior norteamericana lo brinda Honduras. Obama no quiere comprometerse y adoptar la posición que le corresponde (ya que se comprobó la intromisión de su gobierno en el golpe de estado militar en ese país) y obligar a los golpistas a retirarse, tal como exige el valeroso pueblo hondureño, gobiernos, y organismos internacionales.
Le corresponde a su administración, que creó las condiciones del golpe, lo conocía de antemano y propició su ejecución, la disolución del gobierno de facto y la restitución del presidente legítimo, Manuel Zelaya. No lo hace porque, argumenta, no desea entrometerse en los asuntos internos de los hondureños, y, sin embargo, sin que alguien lo solicite, continúa la militarización de su país en el área para tratar de controlar políticamente la región.
En julio del 2008, la Casa Blanca revitalizó la IV Flota naval creada en 1943 durante la Segunda Guerra Mundial. Sus jefes indicaron ahora que solo lucharan contra el tráfico de drogas y ayudarán en casos de desastre. Pero sus barcos están situados frente a las costas de Brasil, dueña de las mas grandes riquezas naturales del Planeta.
NI UN "TANTICO ASÍ" AL IMPERIALISMO
En una intervención ante la Asamblea General de Naciones Unidas, el comandante Ernesto Che Guevara, con una elocuente mímica, advirtió que "al imperialismo no se le puede permitir ni un tantico así".
Ni un tantico así quieren permitirle los gobiernos suramericanos a Estados Unidos y sus acólitos, que a pesar de las explicaciones de Obama y de Uribe, conocen lo que se esconde tras la llamada ampliación del Plan Colombia.
El próximo día 28, en Bariloche, Argentina, se celebrará una Cumbre Extraordinaria de los países integrantes de la Unión Suramericana de Naciones (UNASUR), bajo la presidencia temporal de Ecuador, para analizar, con la presencia de Uribe, los planes belicistas de su país.
Hay dudas sobre la credibilidad de lo que expondrá el dignatario colombiano en esa próxima cita, pues pasó por encima de la soberanía de su país y la de la región, invadió localidades vecinas y acusó sin pruebas, indignamente a Chávez y Correa.
Lo mas grave ahora es que los enclaves de Estados Unidos tienen rodeada a América Latina y El Caribe. En Suramérica, además de las siete en Colombia, posee otras dos en Iquitos y Nanay, en Perú, cuyo presidente, Alan García, se mostró solidario con Uribe respecto al incremento militar. Soldados estadounidenses operan en la zona fluvial peruana de Nanay-Amazonas.
¿DONDE HAY BASES MILITARES?
En Paraguay, donde gobierna el ex sacerdote católico Fernando Lugo, funciona la base Mariscal Estigarribia, en la provincia de Boquerón, en el Chaco.
Otras se encuentran en El Salvador (Comalapa, una FOL), Honduras (Base Soto Cano, en Palmerota, usada para supuestas prácticas de radar y estación y misiones áreas de monitoreos); Costa Rica (Liberia, centro operativo durante negociaciones confidenciales).
En El Caribe están la base naval de Guantánamo, cuyo territorio fue usurpado a Cuba desde 1903 mediante la Enmienda Platt, Aruba (Reina Beatriz) y Curazao (Hatos). Las dos son FOL y vigilan el Mar Caribe.
Nadie debía engañarse en América Latina, cuyos gobiernos y pueblos han sido tradicionales victimas de la voracidad imperialista.
Apenas transcurrió una década desde que Chávez asumió el gobierno y declaró el carácter socialista de la Revolución Bolivariana. Le siguió un importante número de naciones que, en las urnas, eligieron Presidentes de izquierda y progresistas. Pero 10 años en política es un soplo.
Con el anterior mandatario estadounidense George W. Bush la política exterior estaba clara: era un inepto que, con bravuconadas, desató guerras de rapiña, puso al planeta en un claro estado de terror, y trató de satanizar a quienes no compartían su ideología fascista.
Sin embargo, la táctica imperial ha cambiado con un gobierno cuyo presidente es supuestamente conciliador, aunque sigue trazando estrategias demoledoras para los pueblos. La posición regional debía ser ahora la misma que vindicó el Che Guevara, como verdad histórica: al imperialismo, "ni un tantico así". Sino, vivir para ver.
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Uribe trata de no quedarse solo
● Las 865 bases militares de EEUU en 40 países
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Fuente: EXCLUSIVO, 20
/08/09