Gerardo Alfonso: "Llegué a pensar que el Che estaba vivo" (+Video)

"Soy un eterno aprendiz que tiene el deber de colocar su grano de arena en el patrimonio de la cultura cubana", confiesa Gerardo Alfonso...

Zulema Samuel del Sol

3/03/2013

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Conocí a Gerardo Alfonso cuando tenía solo un año de edad, no para sentarnos a escribir canciones, sino para, junto a otros exponentes de la novísima trova: Santiago Feliú, Rochy, Iván Latuor e Ireno García, participar en la filmación del video clip de la conocida canción Son los sueños todavía.

Solo con los años pude hacer mía esa letra, al cantarla al compás de una juventud que eleva los ideales del guerrillero heroico y vocifera consignas que artistas como Alfonso convierten en canción.

No pude contenerme al saber que el trovador de mi infancia lanzaba el pasado viernes durante un concierto en la sala Ernesto Guevara de la Casa de las Américas, una autobiografía con el título de aquella compartida experiencia. Por ello este cuestionario, enfocado no solo en la publicación de su primer libro, sino también en esa obra que, en 1997, celebraba los treinta años de la victoria del Che sobre la muerte.

¿Qué motiva a un hombre a escribir su autobiografía cuando aún se encuentra en plenitud de su actividad creativa? ¿Por qué compartir este libro en este momento específico de tu carrera?

Por una parte, como dice John Lenon: "Mañana nunca se sabe". Quería dejar un testimonio de mi trayectoria lo más completo y verídico posible. Generalmente los biógrafos recopilan información sobre determinado artista y hacen un libro desde el punto de vista que ellos pretenden y con la idea que ellos tienen del artista. Con este libro desearía que si mañana algún biógrafo está interesado en contar alguna historia sobre mí, por ejemplo,  tuviera de referente todo lo que escribí, todo lo que yo viví. Este material es importante porque entre otras cosas, ayuda a esclarecer a las generaciones más jóvenes que se están iniciando en sus carreras cómo es el trayecto de un artista por todo su zigzag. Además, llevo 33 años haciendo canciones y no tenía biografía sobre mi vida, pensé que era meritorio que si nadie la escribía, la hiciera yo mismo.

Adelántanos brevemente sobre aquellos sucesos que marcaron tu carrera y aparecen con connotación especial en la autobiografía.

El libro recoge específicamente mi relación con la música, las influencias que he tenido y la formación que adquirí. Empieza el día que nací, llevándome a revisar las circunstancias que tuve en cada período en mi desarrollo como artista, dando muchos paisajes y pasajes. Fue muy interesante agrupar toda esa historia en aproximadamente 400 páginas, me doy cuenta de la dimensión que tengo, puede ser que me vea más de lo que soy o menos de lo que soy, pero tener condensado esto en un libro y poderme apreciar como un tercero ha sido una gran sorpresa. Uno va viviendo intensamente cada etapa y las vas dejando atrás, pero al tener toda esta historia junta, te das cuenta de que surge un hilo conductor desde que naces y te acompaña hasta el último día de tu trayectoria escrita. Este libro funciona como una terapia que me sirve para ser mejor persona porque te das cuenta de los errores que cometes, las cosas que no deberían haber sucedido, ya sean las que uno provoca o las que surgen.

¿Dónde pueden las personas adquirir el libro?

Este libro lo presenté simbólicamente la noche del concierto en Casa de las Américas porque la edición y el proceso de llevarlo a imprenta han demorado. Es un libro realizado en Alemania por una organización de solidaridad con Cuba de Berlín, llamada Cuba sí, que ha trabajado arduamente para que estuviera en tiempo para la Feria del Libro, pero el 27 de febrero es que estarán llegando las copias a La Habana. Pienso realizar la primera presentación después de tener los ejemplares en la propia Casa de las Américas, y quizás después hacer intercambios con la gente. Me gustaría dialogar con el que una vez leyó el material para saber qué piensa, en qué discrepan y en qué están de acuerdo.

¿Por qué el título Son los sueños todavía?  

Se titula Son los sueños todavía porque, aparte que la canción de este mismo nombre me cambió la vida y el rumbo de mi carrera, resume mi naturaleza, que está llena de ilusiones, utopía y esperanzas. Trato de poner los pies en la tierra, de ser una persona concreta y centrada en un rumbo, aunque mi meta es partir y como decía Machado: "Hacer camino al andar", pero tengo una gran dosis de esperanza, de creer que mañana será mejor.

¿Podremos ver próximos libros de Gerardo Alfonso?

Tengo dos libros de poesías: El sudor y La noche cae y tres novelas empezadas: Memorias de Secundaria, Dreclock y La bata roja. Los libros de poesías no los he terminado porque quiero escribirlos sobre versos métricos: elegías, sonetos, décimas, cuartetas. Quería llenar el libro con estos temas y no me he dispuesto porque estaba enfocado en la música, que me roba mucho tiempo.

Fuiste testigo, durante el concierto que realizaste en Casa de las Américas, del impacto que continúan provocando en los cubanos Son los sueños todavía y Sábanas Blancas. ¿Qué siente Gerardo al ver que las nuevas generaciones tararean estas canciones?

Lo más importante que debe tener un artista es el desprendimiento de la vanidad, por eso considero ese fenómeno impresionante, ya que no trabajé para que Sábanas Blancas fuera una canción eterna, ni Son los sueños todavía una canción gigante. En el caso de Sábanas Blancas estaba La Habana, ciudad que adoro, y a la que quería hacerle la canción más hermosa que pudiera, pero no pretendía más que eso. En Son los sueños todavía quería soltar la mayor parte de los sentimientos que profeso hacia una de las personas más grandes, humildes y honestas, que me ha inculcado los mejores valores humanos que hoy sostengo. El Che para casi todas las personas ha sido un ejemplo excepcional y le agradezco a la vida haber vivido en esta etapa en la que existió, donde supe de él y se convirtió en algo que me acompañará toda mi vida. Como dice Martí: "Honrar honra", yo honré al Che con esta canción, y me honré a mí mismo por ella.

La autora de la entrevista conversa con Gerardo en la Feria del Libro

¿Cómo fue el proceso de creación del tema Son los sueños todavía?

Escribí la canción en seis horas, de 6 de la tarde a 12 de la noche, y para construirla leí mucha información sobre el Che, libros que él había escrito, además de poesía y canciones dedicadas a él para no repetir ningún símbolo, quería hacer una canción completamente diferente, porque precisamente a los 30 años de su desaparición física, la juventud mundial lo evocaba y lo invocaba con alegría, y llegué a pensar que estaba vivo, porque después de tantas calumnias e injurias que pronuncian los detractores de un ícono revolucionario como él, sobrevivió en los corazones de todos. Siempre hago la música primero, las seis horas las pasé dándole taller a la letra hasta que llegó a donde quería, después me sobraron muchas ideas que me permitirían incluso hacer dos o tres canciones ese día, pero ya estaba muy cansado.

Después me dije: no quiero cargar con esta canción solo porque el Che no es mío, es de todos. Esta es una canción que tiene que ser colectiva. No quise que fueran los mismos íconos que en otras ocasiones habían hecho canciones de contenido patriótico, quería otras caras. Por eso busqué a Santiago Feliú, Iván Latuor, Ireno García y a Rochy. En la elaboración del video clip, uno de los productores del video, que era un miembro de la UJC asociado con el Departamento de Cultura, tenía una hija pequeña que él quería que, entre las imágenes de la ciudad, apareciera con nosotros en el video, y nosotros aceptamos con mucho gusto. Esa niña eres tú, tenías un año entonces. Te vistieron con una bata blanca y tú muy linda y responsable a esa edad andabas cargada, conmigo, que generalmente los niños se asustan un poco con mis drelos, permitiendo que se grabara perfectamente el video por la calle de la Loma Ángel. Esta entrevista es un acontecimiento histórico porque esa niña de un año es hoy una periodista que me pregunta sobre aquella canción, eso es maravilloso. Esto es fruto del efecto que crea el Che en nosotros, porque un hombre como él inspira sentimientos en mí y en ustedes. Esta canción es un intercambio de sentimientos que no hace más que ilustrar a ese Che a través de nosotros

¿Cómo se define Gerardo después de 33 años de carrera musical y esta reciente incursión en la literatura? ¿Cómo quisieras que te recordaran?

A veces no me doy cuenta de que tengo tantos años de vida y me veo como un joven que está incursionando en todas las actividades en las que tiene vocación, es decir, yo tengo vocación para la escritura, por eso hago canciones, y me doy cuenta de que debía haberlo asumido más temprano, pero estaba enfocado en la canción únicamente. Ahora estoy recorriendo este nuevo camino que no significa que voy a sustituirlo por el otro, solo lo estoy multiplicando, es más capacidad, he aprendido algunas técnicas de organización y de síntesis para poder hacer canciones y escribir narrativa.

Soy un eterno aprendiz que tiene el deber de colocar su grano de arena en el patrimonio de la cultura cubana.

Después de tanto tiempo y tanta tempestad, ¿con qué sueñas hoy?

Mis sueños van en busca de una soberanía que tiene un poco que ver con la independencia económica, con estos tiempos que estamos empezado a vivir en el 2013 y con estas nuevas medidas que surgen. Quisiera lograr una plataforma que me permita producir mi música, aprender algún recurso para promover ese trabajo, que no lo sabemos hacer, mejores que nosotros son los reguetoneros, que se colocan en todos los escenarios. Nosotros tenemos un arte valioso que se merece también tener ese alcance.

Como fiel exponente de la versatilidad y destreza musical, ¿qué consejo le brindas a las nuevas voces del arte cubano?

La música es algo libre, sin embargo, ha sido la industria en la que se ha tratado de introducir a los artistas en un membrete como: salsero, rockero, sonero, trovador, los ponen a que hagan un estilo para poderlo vender. Pero la música es una expresión del espíritu del hombre que no tiene ataduras, que no debe tener un solo estilo, quizás un sonido sí, porque el artista dispone de los sonidos de una época y de una región. El hombre no puede volar con sus propios brazos, el hombre no puede correr como una onza cazadora, necesita desarrollar recursos que le brinden esas posibilidades, el hombre tiene límites humanos que lo mantienen ahí, si no, fueran dioses o diablos. El único espacio que uno tiene realmente libre, el único universo gigantesco, es el de la imaginación, el del mundo interior en el cual puedes ser el Harry Potter que vuela, ahí pones todas tus fantasías. Si ese mundo interior, que es espiritual e inusitado, lo condicionas a un estilo o criterio comercial, ya no te queda nada. Por lo tanto, le propongo a la juventud que exprese todo lo que piense, lo que sienta, con total libertad, que no se deje condicionar por la imposición que de afuera le hacen. Ahora, también hay que tener un criterio de responsabilidad y saber a dónde vas a dirigir lo que haces, dónde vas a enfocar ese mundo interno.

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