Fiesta en el conuco de Benny Moré (+Fotos)

Homenaje por el aniversario 50 del fallecimiento del Bárbaro del Ritmo en la antigua residencia del músico en San Miguel del Padrón...

Rafael Lam Marimón

20/08/2013

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La Empresa Musical Comercializadora Benny Moré (19 y N, Focsa) organizó un homenaje al Benny el pasado sábado 17, en la propia residencia del músico y cantante lajero, en la calle 243 entre 86 y 88, reparto La Cumbre, San Miguel del Padrón.

Se presentó una ceremonia yoruba con el grupo de Matanzas Omi Olulun y la actuación del cantante Benny Santos, seguidor de Benny Moré. También se presentaron cantantes egresados de la Escuela de Canto de José Luis Cortés.

Estuvieron en el conuco, recordando los buenos tiempos del Benny, los músicos de La Banda Gigante: Lázaro Valdés (piano), Ramón Caturla (contrabajo), Juan Morel (saxo barítono), Celso Gómez (saxo tenor), Mario Gómez (saxo alto), Enrique Benítez (voz de coro). También asistieron varios familiares y amigos de la familia Moré.

En el próximo año 2014 coinciden el aniversario 95 del natalicio del Benny Moré, con los 60 años de La Tropical, el imperio del baile popular cubano, donde el “Bárbaro” hizo gala de sus dotes de genio del canto.

También se celebrará el aniversario 25 del boom de la salsa cubana, iniciado por José Luis Cortés y NG La Banda, en noviembre de 1989. Una verdadera revolución musical se inició en aquella lejana fecha en que se atravesaban momentos difíciles en el país.

La empresa ARTEX también celebrará el próximo año su aniversario 25, con muchas actividades bailables y artísticas de todo tipo.

Y tengo entendido que el próximo año hay muchos planes de eventos musicales internacionales. Alrededor de todos estos eventos estará la figura de Benny Moré, que resume cinco siglos de música cubana.

Este año también se cumplen 60 años del inicio en grande de la Banda Gigante “la querida tribu” (3 de agosto de 1953) de Benny Moré, después de dejar una estela de éxitos en México (1945-1951).

Benny, con su Banda Gigante, constituyó una escuela musical, una academia para estudiar. Benny logró hacer sencillo un proceso musical altamente complejo, difícil de imitar y casi imposible de superar.

No hay mejor símbolo de nuestra música y nuestra cultura que un artista que representó el folclor, el guateque campesino, la descarga, la serenata, la bohemia, el bar, el café, el cabaret, el teatro, el espectáculo, el cine musical.

Nadie que lo vio podía quedar indiferente, nadie que lo conoció dejó de sorprenderse por su genialidad y dotes musicales. Todo lo que se organice para el próximo año 2014 será poco para lo que debemos a la obra del inconmensurable Benny Moré: el rey.

LA RESIDENCIA DE BENNY MORÉ

Conocíamos de su conuco a través de un kinescopio de la televisión, en el cual se ve a Benny cortando una mata de plátano y dando de comer a los cerdos y gallinas, uno de sus entretenimientos para desconectar de las tensiones de los espectáculos y las grabaciones de discos.

Ahora, a mi llegada, quedo un poco recogido, impresionado, en total reverencia ante la residencia del rey de la música cubana. Me atiende con mucho interés su hija Regla, me explica que la casa de dos pisos fue mandada a fabricar por el propio Benny.

“En 1957 comenzó a buscar un terreno para fabricar su casa y mandó a construirla a su manera. No tenía un gran patio, pero compró detrás y amplió el terreno para criar sus animales y mantener matas de plátanos y frutos menores”.

La casa está bastante cuidada, atendida con esmero, sin ningún tipo de apoyo. Cuenta con excelentes fotos regaladas por José Luis Sánchez, director de la película El Benny.

Entre las fotos más interesantes se encuentran algunas de Benny con su primera esposa, Doña Margarita Bocanegra, un verdadero bolero de victrola, Pedro Vargas en aquel memorable dúo en la TV, Roberto Faz en el encuentro en el Alí Bar, Benny en el Gran Estadio del Cerro, fotos en el conuco, algunos reportajes de la revista Bohemia.

A la entrada de la casa, en la pared, se observa una tarja que dice: “Aquí vivió el sonero Benny Moré, sangre y espejo de nuestra condición mestiza, homenaje de Cuba. Fundación de Cultura Afro-hispanoamericana, Sevilla, La Habana, 1998”.

Su esposa, la bailarina Norayda Rodríguez, cuenta al periodista Félix Contreras: “Benny era un tipo especial. Me acuerdo de lo que le gustaba comer: pato en salsa, que en el patio criaba, cocinaba ajiaco que otras veces le hacía mi papá, tomaba refrescos de tamarindo… Eso es lo que más le gustaba. Ah, y el rabo de buey “encendío”, con salsa de tomate y pimienta. Le gustaba también comerse sus langostas, uh”.

Norayda especifica que Benny era muy simpático. “Cogía a sus hijos y los llevaba al patio de la casa donde él criaba animales, cerdos, gallinas, patos, y les decía, señalando a los puercos: “Mira ese eres tú, el otro cochinito es tu hermanito, aquel otro puerquito es Celia Cruz, este es Celeste Mendoza, aquel Juana Bacallao y este Rolando Laserie”. Le gustaba ponerle a los puercos los nombres de los artistas amigos suyos que él quería. También era muy buen narrador de cuentos africanos. Le hacía cuentos a sus amigos agachado en cuclillas, como los guajiros del campo”.

La esposa del Benny asegura que el cantante no podía estar solo. “Me decía, ‘haz el almuerzo y si no vengo, bótalo y me haces comida, no me recalientes comida vieja’. Y se aparecía siempre con un montón de amigos. En la mesa nunca comíamos nosotros dos solos, siempre la casa estaba llena de amigos. Eso de haberle visto la cara al hambre, de haber pasado tanta hambre, lo hizo ser muy generoso”.

El panameño J. Plinio Cogley Quintero —fallecido—, escribió un libro llamado Así era Benny Moré, en el cual publica que el “Mono” Pérez, un panameño que atendió al Benny en las visitas del cantante cubano a Panamá, le contó:  “Una vez estando en La Habana, hospedado en el hotel Sevilla Biltmore, el Benny me fue a buscar al hotel para llevarme a su casa a cenar. Al llegar a la casa la esposa nos sirvió. Comí hasta hartarme, porque sinceramente, estaba muy sabrosa. Creí lo justo darle las gracias a ella, y a la vez felicitarla por lo bien que cocinaba. El Benny, con expresión autoritaria me dijo que quien había hecho la comida era él y no su esposa. Ella confirmó lo dicho por el Benny”.

La hija del Benny me contó, en esta visita, que su padre en su última etapa dormía poco y comía de madrugada. Muchas veces cocinaba para las visitas, pero él apenas comía. “Papá cocinaba en el patio, freía masas de cerdo y viandas, aquello era comelata tras comelata”.

En mi visita a la casa de Benny, mientras esperaba sentado a que me atendiera su hija Regla, por momentos me parecía ver al Benny acostado, sin camisa, en el piso, dictando sus arreglos musicales al pianista Cabrerita. Benny seguramente nos seguirá por siempre en nuestras vidas.

Esperamos que esta residencia del Benny constituya un valioso museo, tomando en cuenta que Santa Isabel resulta muy distante para los muchos visitantes que vienen en busca de la huella del músico. Por otra parte, Benny vivió en La Habana 17 años, los más intensos de su carrera, pasó 21 años entre Santa Isabel y Vertientes y 6 en México.

Mientras tanto, esperamos para el próximo año que Benny Moré siga sonando con sus grabaciones, su ejemplo musical y su leyenda aguda.

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